lunes, 13 de octubre de 2008

MIRRORS * * 1/2


Mirrors (2008), segunda película del francés Alexandre Aja en Estados Unidos, vuelve a ser una muestra de la falta de ideas de Hollywood al tener que mirar, por enésima vez, hacia el cine asiático, en esa moda de hacer remakes de películas de horror producidas en el lejano oriente y otras latitudes. ¿Otra muestra reciente? El estreno del remake hollywoodense de REC, la película de zombies de Jaume Balagueró y Paco Plaza.

En este caso, Mirrors es el remake de la coreana Into the Mirror (2003), del realizador Sung-ho Kim, que no he visto, pero puedo deducir por los filmes que he podido ver de Alexandre Aja, para este joven realizador ha sido otra oportunidad para demostrar su gran estilo visual y el cómo se sigue consolidando como un especialista en el género del horror.

El diseño de producción, la fotografía, la banda sonora y el cuidado del sonido, es lo más rescatable en Mirrors. Su historia no pasa de ser un simple y convencional relato de terror paranormal, tan sólo un vehículo pasajero de entretenimiento de fin de semana. Su protagonista es un Kiefer Sutherland que luce la mayor parte del tiempo cansado, como una versión demacrada de su policia en 24, al interpretar a un policia retirado por un trauma que lleva encima, además de una separación difícil de su esposa y un trabajo de velador sin mucho sentido, para cuidar una tienda departamental en ruinas por un incendio.

Parece que lo más valioso que tiene que cuidar en la tienda son unos espejos enormes, y la película explota las viejas historias de espejos que parecen tener vida propia, que ocultan una dimensión paralela, una realidad distinta del “otro lado”; reflejo de pesadillas, asesinatos sangrientos y espíritus atormentados. Para nuestro velador será como una maldición, que se extiende a todo ser relacionado con él, y de ahí a toda superficie que sea capaz de reflejar algo.

No hay muchas explicaciones respecto al porqué se comportan así los espejos, y las pocas que hay están sacadas forzadamente de la manga. Pero Mirrors es un filme lleno de buenas ideas y Aja es capaz de sorprendernos, una vez más, con su buen estilo para la creación de momentos inquietantes (la ilusión de los incendios), atmósferas asfixiantes, así como un final intrigante que te deja con más preguntas que respuestas, tal y como pasaba en Haute tension (2003), anterior éxito de Aja en Francia.

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