lunes, 29 de septiembre de 2008

THE AVIATOR * * * * *



UNA OBSESIÓN CON ALAS. Leonardo DiCaprio como el magnate Howard Hugues. 

El trabajo de llevar a la pantalla la vida del magnate de la aviación, productor y director de cine Howard Hughes, ha sido una responsabilidad tan grande para Martin Scorsese, como ese avión “Hércules” al que Hughes dedicó toda su vida y dinero. ¿Qué encontró Scorsese de atractivo en la vida de Hughes, como para dedicarle una epopeya fílmica? Todo en Hughes causaba intriga y fascinación. Scorsese decidió hacer una disección de un hombre megalómano, mujeriego y obsesionado con la perfección, ya que sufría un desorden obsesivo-compulsivo serio, así como de paranoias y ataques de pánico que lo llevaban al derrumbe total. La actuación de Leonardo DiCaprio en el papel de Hughes es de las mejores en su carrera.

El proyecto de llevar al cine la vida de Hughes ya llevaba 20 años gestándose. Se había pensado en Michael Mann para dirigirlo, con Warren Beatty en el papel principal. El proyecto terminó cayendo en manos de Marty, y al lado del impactante y, al mismo tiempo, lastimoso retrato que logra de Howard Hughes, se encuentra una espectacular recreación de una época importante en Hollywood: el paso del cine silente al sonoro en plena crisis económica, en una ambientación de primer nivel que reproduce también el glamour y los escándalos de la prensa.

Somos testigos de aspectos importantes en la vida del magnate, como la megaproducción que representó en su momento Hell’s Angels (1930) –más de 2 años de filmación, 3 actores muertos y una reedición sonora-, el juicio llevado a cabo por el senador Ralph Owen Brewster (Alan Alda) debido a los supuestos fraudes al fisco que cometió Hughes, el monopolio del espacio aéreo de su aerolínea Panam, incluyendo los romances que tuvo con las actrices más bellas de la época, como Jean Harlow, Katharine Hepburn (imitada perfectamente por Cate Blanchett), Ava Gardner (Kate Beckinsale), y muchas más.

¿Demasiado para una película? Con todo y el gran espectáculo cinematográfico que ofrece Marty, el magistral trabajo fotográfico de Robert Richardson, que supo darle al filme el toque visual del clásico Technicolor de esa época; el gran diseño de producción de Dante Ferretti, el estupendo vestuario, la edición de primer nivel de Thelma Shoonmaker y una banda sonora llena de jazz y swing, queda la sensación de que Howard Hughes es un personaje demasiado complejo e inmenso para ser abarcado, incluso, en un filme que casi llega a las 3 horas de duración.

Claramente, al final, si bien atestiguamos un daño mental severo en Hughes –irreversible incluso-, es una resolución que queda abierta, nos deja más preguntas que respuestas en la vida del millonario de la aviación, que derrochó hasta el último centavo en sus ambiciones. Se nota que Scorsese admira a Hughes por su incuestionable genialidad, por esa capacidad que poseía para levantarse luego de las recaídas mentales que lo hundían físicamente.


2 comentarios:

Marchelo dijo...

A mi me pareció una película muy bien hecha pero sin alma, me dejó un poco frío... a pesar de la buena actuación de Di Caprio y Baldwin!

Salutacions!

Àlex Frias dijo...

Será que Hughes, a pesar de todo, fue un tipo frío y sin mucho que admirarle humanamente hablando. Tal vez...

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