jueves, 28 de agosto de 2008

THIEF * * * 1/2

Nadie como Michael Mann para convertir los ambientes urbanos en que se ambientan sus filmes en bellos y lumínicos espacios, casi oníricos. Son espacios que atestiguan los deseos y ambiciones de personajes sumergidos en una realidad que no les agrada. La maestría de Michael Mann queda patente en su manera de filmar la ciudad de noche.

Ese taxista lleno de ilusiones que interpretó Jamie Foxx en una de las más recientes películas de Mann, Collateral (2004), se puede rastrear en el personaje que diera vida James Caan en Thief (1981), un ladrón sumamente profesional, experto en abrir cajas fuertes complicadas. Como lo hiciera Jamie Foxx en Collateral, este ladrón guarda una imagen en su bolsillo, que viene a ser una representación de sus ilusiones e ideales, que desea concretar una vez que se retire.

Thief vino a ser la película en la que Mann forjaría mucho de su estilo en futuros thrillers, realizado en la época anterior a su trabajo como director y productor de la teleserie Miami Vice, de la que hizo también una adaptación cinematográfica hace poco.

Antes de retirarse, Frank deberá hacer un último trabajo: abrir una inmensa bóveda de diamantes, resguardada por un complejo sistema de seguridad. Según un jefe mafioso, Frank podrá disfrutar de una cuantiosa parte del botín. Frank lucha por dejar el pasado atrás, un matrimonio que se vino abajo debido a su doble vida como ladrón, que combina con un negocio de venta de autos. Hará lo posible por rehacer su vida con su guapa novia (Tuesday Weld), y quizás adoptar un niño.

James Caan ofrece una poderosa actuación. Frank es un hombre violento, agresivo, algo patán, pero con un fuerte sentido de la familia y la amistad, materializado en ese estrecho vínculo que forma con el que considera su maestro, ahora desahuciado, y en la amistad que lleva con su compañero de trabajo, Barry (un regordete James Belushi).

Basada en la novela de Frank Hohimer, Thief es un logrado thriller que apuesta más por profundizar en la complejidad de su personaje principal. Eso no quiere decir que no haya espectaculares escenas de acción. Las hay, por supuesto, pero estas no roban protagonismo en la película. En esa secuencia final del tiroteo, Mann ya puede darse el lujo de esparcir un poco de adrenalina, luego de exponer la interesante historia de un delincuente que creía poder comprar toda la felicidad del mundo con las riquezas que, muy profesionalmente, se robaba.

++ Disponible en una austera edición en DVD, sin extras.

1 comentario:

El Duende Callejero dijo...

Hey... La acabo de ver.

La escena de Cann en el muelle, con el negro, cuando ven el mar y dicen: It's magic... Es una estampa.

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