jueves, 14 de agosto de 2008

A LA CIUTAT * * *

El tercer filme del realizador catalán Cesc Gay, A la Ciutat (2003), fue todo un éxito de taquilla en Cataluña. Cuenta las distintas historias que protagonizan un grupo de amigos entre 30 y 40 años, teniendo como marco la ciudad de Barcelona, sus rincones y lugares más característicos, como bares de tapas, el Palau de la Mùsica Catalana, las Ramblas, la Barceloneta, etc.

Un sinnúmero de anécdotas y vicisitudes intentan emular claramente el estilo y tramas paralelas de Short Cuts (1993), dirigida por Robert Altman, o al Woody Allen en Deconstructing Harry, New York Stories e incluso Husbands and Wives. Basta notarlo en la banda sonora estrictamente jazzística, el diseño de arte y un poco también en la fotografía, con planos fijos durante la mayor parte del filme, que toman a los personajes a una prudente distancia.

Gay todavía está muy lejos de poseer la maestría de estos directores, pero logra manejar con cierta eficacia la alternancia en las múltiples narraciones. Con todo, el resultado se siente demasiado frío y, desafortunadamente, algo saturado. A En la Ciudad le falta algo del humor y la contundente ironía de Woody Allen. Para el realizador neoyorquino su adorada Nueva York es una protagonista más en sus filmes. Cesc Gay, más bien, trata a Barcelona con mucha timidez, apenas mostrando algo de lo más destacable de ella. En el inicio, vemos a lo lejos (pero muy lejos, casi ocultos) al Hotel Arts, la Catedral, la Torre de Collserola, etc.

Tres historias acaban sobresaliendo: aquella de Irene (Mónica López), una atractiva agente artística que lleva un triste matrimonio con Manu (Chisco Amado); la de Mario (buena actuación de Eduard Fernández), con un cálido matrimonio al lado de Sara (Vicenta N’Dongo), hasta que los celos y desconfianza empiezan a hacer mella en aquel, y luego tenemos a Sofía (María Pujalte), una mitómana que se inventa un romance con cierto francés y una serie más de mentiras que la llevarán a caer en una confusión existencial (no es tan trascendente como se escucha). Ah, y también está Tomás (Alex Brendemühl), profesor que lleva una relación con una estudiante, y que mantiene oculta por temor al qué dirán.

Es verdad, Cesc Gay maneja con decoro las narraciones paralelas, pero el resultado no deja de sentirse monótono, con demasiadas disolvencias entre los episodios. Todo acaba siendo muy lineal en el desarrollo de las tramas, y en ese sentido a su trabajo (impecablemente fotografiado y sonorizado) le falta la habilidad para saber entrecruzar las vidas de sus extremadamente vacíos personajes y encontrar ese factor sorpresa, ese choque crucial entre los amigos, como sucedía también, por ejemplo, en Grand Canyon (1991), de Lawrence Kasdan.

No es que A la Ciutat sea un filme fallido. Además de la buena banda sonora, también goza de buenas actuaciones. Simplemente, es uno de esos filmes que promete entusiasmar desde el principio, sin lograrlo del todo. Renuncia al efectismo, a no apostar más por sus personajes dotándolos de mayor interés.

2 comentarios:

Bargalloneta dijo...

Crec, Alex que per primera vegada no estic d'acord amb tu!
A mi En la ciutat em va agradar molt, els personatges, els diàlegs la situacions que es van entrelligant em van semblar molt interessants, i Barcelona si que és important jo crec que fins i tot és un personatge més.
D'acord en part dels comentaris que fas, hi ha dos personatges que a mi em van agradar especialment: Mònica López (immensa actriu que crec que encara no l'hi han descobert tot el seu potencial!!!) i Eduard Fernández que té bones totes les seves escenes però n'hi ha una de memorable i és la del restaurant quan li diu a la Vicenta N'Dongo que deixi de dir mentides que ja en té prou, si fos una actuació americana hauria guanyat l'Oscar, segur!!!
Ara m'has fet ganes de tornar-la a veure , miraré de fer-ho abans que s'acabin les vacances,
petons

Àlex Frias dijo...

Hola Monica!! No passa res, no passa res, alguna vegade tenim que discrepar oi?? jaja. Com deia a la meva crítica, A la Ciutat no em sembla fallida, simplement freda, la majoría dels personatges sense interés, sense vida. Aixó si, l'Eduard Fernandez está molt bé, com sempre, m'agrada el seu treball com actor. L'has vist al Método??

Es veritat també que BCN es un personatge més, pero m'hauría agradat molt veure la ciutat molt més present. No he vist Vicky Cristina Barcelona, pero segur que Woody Allen n'ha aconseguit molt aquest.

En fí, mira que jo també hi tinc ganes de tornar-la a veure. Ja veurem si la meva opinió es manté, jaja.
Salut!!
Alex

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