martes, 12 de agosto de 2008

THE GATHERING * *

The Gathering (2002) es el séptimo largometraje en la irregular y dispareja carrera del director y guionista Brian Gilbert (Wilde). Parte de su “encanto” reside en la inocente pretensión que tiene de enganchar a su público con una idea muy al estilo “El Código Da Vinci”, “El Nombre de la Rosa”, “Ríos de Color Púrpura”, etc.; con las ya clásicas historias de fantasmas del cine oriental. Además, la frágil y guapa Christina Ricci transmite aquí un aire ambiguamente sobrenatural. No se sabe si ella es una presencia “maligna” o “benigna”.

Sin bases dramáticas sólidas que puedan sostener efectivamente la historia, The Gathering arranca con un hallazgo arqueológico en la campiña británica, cerca del pueblo de Ashby Wake: una construcción medieval que contiene misteriosos relieves, que retratan a los “testigos presenciales” (o mirones, en el peor de los casos) de la crucifixión de Cristo.

Christina Ricci es Cassie, estudiante americana de turista por esos rumbos. Durante su estancia en la casa de un arqueólogo (Stephen Dillane) y su esposa, Marion (Kerry Fox), Cassie comenzará a tener extrañas visiones sobre hechos violentos, al tiempo que establecerá una fuerte conexión con el pequeño hijo de Marion, Michael (Harry Forrester).

El guión escrito por Anthony Horowitz tiene un lento desarrollo. Poco más de su primera media hora está dedicada a las traumáticas visiones de Cassie y de unas presencias fantasmales en las calles del pueblo. Las tramas de Cassie y la del hallazgo arqueológico tendrán una forzada relación, teniendo como centro las teorías de un sacerdote (Simon Russell), sobre lo que parece ser una maldición caída sobre los testigos de la crucifixión de Jesús, condenados a ser unos espíritus morbosos y presenciar ejecuciones, linchamientos, asesinatos y todo tipo de violencia humana.

La manufactura de The Gathering es de telefilme. Pero la extraña belleza de Christina Ricci representará una fuerte presencia en la película, en contraste con la desabrida actuación de Ioan Gruffud (antes de ser Lancelot en King Arthur, y Reed Richards en “Fantastic 4”). En general, casi todo el reparto acaba desvanecido a causa de la débil historia, que incluso roza el humor involuntario. El cursi final acaba por llevarse el asunto (supuestamente terrorífico y paranormal) hacia el baúl del olvido.

Un ejemplo de cómo una buena idea argumental es arruinada por la total falta de convicción y seguridad en la realización.

++ Por razones comprensibles, el filme no tuvo estreno comercial en España. Su edición en DVD incluye: spots, tráiler, entrevistas con actores y equipo, "En el rodaje".

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