viernes, 22 de agosto de 2008

COLD MOUNTAIN * * * *


Una espectacular batalla en la época de mayor efervescencia de la Guerra de Secesión de los E.U., abre Cold Mountain (2003). El joven soldado Inman (Jude Law) se encuentra atrincherado junto a sus compañeros, esperando a que el ejército yanqui de el primer ataque. Mientras, Inman observa un ferrotipo de su novia, Ada (Nicole Kidman), retrato que le hace añorar su corta relación, que nos será narrada en un largo flashback.

Dirigida por el británico Anthony Minguella (The English Patient), y adaptación de la novela de Charles Frazier, Cold Mountain es un relato épico en tono epistolar, con una gran ambientación. La película, por igual, es un retrato de la violencia absurda que rodeaba este conflicto bélico en el siglo XIX, de la violenta persecución que se hacía a los desertores del ejército sureño.

La historia narra las aventuras de un desertor, en una odisea “homérica” en la que se topará con una variopinta galería de personajes y peligros, para intentar reencontrarse con su amada en Cold Mountain, Carolina del Norte. Pero el verdadero villano del que deberá cuidarse, es del despiadado oficial confederado encarnado por Ray Winstone, que emprende una dura cacería contra los desertores. De alguna manera engloba y marca la sangrienta política militar que se vivía, reflejado en el frío y casi muerto pueblo de Cold Mountain.

Teniendo de fondo bellas locaciones y paisajes montañosos excelentemente fotografiados, el guión de Cold Mountain parece caer, debido a la arriesgada decisión de mantener separada a la pareja durante casi toda la película. El desarrollo se mantiene gracias a una excelente dirección de Minguella, que alterna episodios de la travesía de Inman con la difícil vida de Ada en el campo, junto una “ruda“ chica texana (notable Renne Zellwegger).

Aunque la parte romántica del filme quede en segundo plano, Cold Mountain no deja de pertenecer a la más clásica escuela del western. No será “Gone with The Wind”, pero tiene los ingredientes justos para no pasar desapercibida, incluyendo una gran producción de época y una banda sonora magnífica de “bluegrass” (producida nada menos que por T-Bone Burnett). Basta ver el inevitable enfrentamiento final, una de las mejores secuencias, digna de cualquier buen western, que refleja el soberbio estilo visual que poseía el fallecido Minguella.

++ Desafortunadamente, la única edición en DVD no está a la altura de la película, tan sólo con 11 Escenas eliminadas como extas.

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