jueves, 21 de agosto de 2008

BEING THERE * * * *

Lo más notable de la actuación de Peter Sellers en Being There (1979), es lo simpático que resulta sin tener mucha intención de serlo. Su personaje es un tipo alrededor del cual girará el mundo, causará intriga en los medios de comunicación y la política de los E.U., a partir de simples reflexiones entorno a su principal pasión: la jardinería.

La realización de Hal Ashby (Shampoo) es de una fina sencillez. Chance (Sellers) es un dedicado jardinero en una residencia, que luego de quedarse sin trabajo al morir su anciano patrón, inicia la aventura de su vida al ser visto como un hombre fascinante por todas las personas que se cruzan en su camino, a pesar de ser, según las palabras de la sirvienta de la casa: “un tonto con aserrín en la cabeza, que nunca aprendió a leer ni a escribir”.

Chance sólo tiene dos cosas en la cabeza: la jardinería y la televisión. Pero eso no evitará que el destino lo lleve a vivir en la palaciega residencia de un multimillonario, Benjamin (espléndido Melvin Douglas) y su esposa, Eve (Shirley MacLaine), al ser tomado como un experto y visionario economista.

Basada en la novela de Jerzi Kosinski (quien también escribió el guión), Being There es un inclasificable filme, que de comenzar con un inquietante tono de comedia, irá adquiriendo matices de sátira social-política. La constante presencia de la televisión, además de servirle a Ashby como elemento estético para ir intercalando curiosas imágenes, instala una sutil crítica hacía la tan conocida “caja idiota”, en esa obsesión que Chance tiene hacia ella y que, según iremos enterándonos, será el único medio de educación que ha tenido en toda su vida desde niño.

El filme se revela como una simpática alegoría, algo ambigua, acerca del pensamiento político, el papel de los medios y su ingenuidad en la construcción de mitos, al ser capaz un hombre analfabeta de tomarle el pelo a medio mundo involuntariamente, incluido el presidente de los E.U. (Jack Warden). Chauncy Gardiner (como es rebautizado Chance) se convierte en un filósofo gracias a unas frases insignificantes sobre plantas, árboles, flores, las estaciones del año, etc., que serán interpretadas como sabias metáforas acerca del futuro económico de la nación.

El libro de Kosinski invita a elaborar varias reflexiones que tienen que ver con los procesos de comunicación verbales, sobre cómo se pueden malinterpretar las palabras al sacarlas de su contexto (esa hilarante escena con el impresionado embajador de Rusia). Being There mantiene su tono de fábula intacto, en contraste con la tranquila presencia de Peter Sellers, sin duda en una de sus mejores actuaciones.

2 comentarios:

Joel Meza dijo...

(Hagan de cuenta Fox...)
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Esta es una película que en algún momento revisaré, porque cuando la ví no me gustó absolutamente nada. El libro me había gustado mucho y en sa primera vista me pareció que la película era una pésima adaptación y no soporté la actuación de Sellers. Pero nunca he leído nada malo acerca de la película, así que, creo, el tonto soy yo...

Àlex Frias dijo...

Tengo que leer el libro Joel, espero conseguirlo pronto. Yo soy admirador de Peter Sellers desde siempre, y este trabajo suyo me parece fuera de todo lo que había hecho antes, y para su estilo de comedia debió de ser un reto permanecer todo el tiempo casi estático y apenas decir una palabra.

Revisala cuando puedas, a mí me gustó desde la primera vez que la vi.

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