miércoles, 2 de julio de 2008

KISS ME DEADLY * * * 1/2

Uno de los temas por excelencia del cine serie B y de muchos film-noir durante la postguerra, fue la paranoia por la energía nuclear y sus terribles consecuencias para la humanidad. En Kiss Me Deadly (1955), Robert Aldrich introdujo este tema sin que fuera del todo constante en la trama, ni lo que movía a su personaje principal, Mike Hammer (Ralph Meeker), un poco escrupuloso y mujeriego detective. Hasta su gran vuelta de tuerca final, se revelaba la existencia de una “sustancia peligrosa” guardada en una maleta.

La película se puede ver como un antecedente de teleseries posteriores como The Twilight Zone, tan sólo en el intrigante inicio, con una bella mujer (Cloris Leachman) corriendo asustada en la noche por la carretera, mientras vemos unos créditos iniciales que corren en sentido inverso y con la canción “Rather the Blues” de fondo, interpretada por Nat King Cole.

Es poco lo que sabemos de esta mujer: escapó de un manicomio donde la tenían a la fuerza, se llama Christina en honor a una poetisa decimonónica y si no llega viva a Los Ángeles, tan solo pide a Mike le haga favor de recordarla.

La trama es un puzzle narrativo que Mike debe ir armando, conforme se crucen en su camino personajes enigmáticos: un hombre de rostro cortado, unos misteriosos “hombres de negro”, la ambigua compañera de cuarto de Christina, un millonario apostador de caballos. Aldrich consigue un suspenso sumamente inquietante, en esos encuadres centrados únicamente en los pies de los hombres de negro, o sus voces escuchándose fuera de cuadro. Cada paso que dan estos “men in black”, hacen que el suspenso crezca cada vez más.

Por si fuera poco, la película cuenta con un poco de romance, juguetón y humorístico (las mujeres que caen conquistadas por Mike), o personajes cómicos que aligeran la tensión de la historia, como ese mecánico latino (Juano Hernández), o el mismo Mike, el prototípico detective del film-noir: hábil con el sexo opuesto y que sabe pelear cuando se necesita.

De los mejores film-noir de los 1950, Kiss Me Deadly está basada en una novela de Mickey Spillane, adaptada por el guionista A.I. Bezzerides y magníficamente fotografiada por Ernest Laszlo. El guión tenía uno de sus mayores atractivos en la maleta que contenía un fascinante y misterioso elemento radiactivo, y cada vez que alguien la abría despedía sus efectos mortales en la forma de una deslumbrante luz al desafortunado curioso. ¿Quentin Tarantino se habrá inspirado en esta maleta para la que aparecía en Reservoir Dogs, Pulp Fiction y Kill Bill 2? Apuesto que sí.

1 comentario:

Joel Meza dijo...

No la he visto. Ah, Cloris Leachman, siempre genial; recuerdos surtidos: Young Frankestein, la abuela de Malcolm in the Middle (en tele) y nuevamente la abuela en Spanglish.

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