viernes, 14 de marzo de 2008

EL HOLLYWOOD DE AYER: YELLOW SKY * * *

En el western Yellow Sky (E.U., 1949) era poco lo que acontecía, apenas y algo interesante. Lo rescatable de esta película, dirigida por William A. Wellman estaba en sus personajes, un grupo de bandidos dirigidos por James “Stretch” Dawson (Gregory Peck, con una rígida y fuerte presencia), que luego de robar un banco y ser perseguidos por la caballería, obligaba a sus compañeros a huir por una zona del desierto salitrosa, con el peligro de morir deshidratados. De hecho, la gran secuencia de esta travesía por el desierto valía por sí sola, un inteligente pretexto para enfrentar a los personajes de la dispareja banda de Stretch: Dude (Richard Widmark), Bull Run (Robert Arthur), Lenghty (John Russell), Half Pint (Harry Morgan) y Walrus (Charles Kemper). La secuencia también daba la oportunidad a Wellman para fotografiar hermosos paisajes desoladores, donde los ladrones intentaban caminar por la superficie blanca, en la que se hundían los caballos sedientos.

Los villanos llegan a un pueblo fantasma, o casi, habitado tan sólo por una atractiva chica, Mike (Anne Baxter) y su abuelo (James Barton). Luego de ofrecerles agua y comida, la chica y su abuelo eran tomados como prisioneros en su propia cabaña por los ladrones, inquietos por la guapa muchacha. Mike, de todas formas, los sabrá mantener a raya con su rifle y buena puntería.

Lo que acaba sosteniendo a esta, en apariencia, poco interesante propuesta argumental, es el giro que tenía que ver con una buena cantidad de oro, que Mike y su abuelo tienen escondido. No tendrán otra opción que hacer un trato con Dawson y sus secuaces, con tal de que los dejen tranquilos.

Yellow Sky es un western más de personajes que de escenas climáticas. Hay algunas escenas de acción, bien dirigidas por Wellman, con emplazamientos interesantes y una atractiva forma de utilizar la geografía pedregosa y desértica. Todo el reparto cumplía con creces, y si había algo entretenido en la historia, eran las peleas que, como feroces bestias en celo, hacían los bandidos de Dawson, quien establecía una regla: nadie intentará nada o hará daño a Mike, o se las vería con él. “¿Eso te incluye a ti no?”, le contestará uno de sus compañeros.

Lo que hace Dawson es defender lo que ya considera como suyo. A pesar de lo predecible del asunto (el romance era inminente entre Mike y Dawson), el filme de Wellman destacaba gracias a la buena actuación de Gregory Peck, de Richard Widmark (el más fuerte de los ladrones con un pasado traumático), el carismático personaje del abuelo y sus alianzas con los apaches, en un western ligero, poco violento para los estándares del género.

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