jueves, 30 de agosto de 2007

LA SCIENCE DES RÊVES * * 1/2

Algo que pude comprobar al ver La Ciencia del Sueño (La Science des rêves, 2006), largometraje del videoclipero galo Michel Gondry, es que al actor mexicano Gael García Bernal, protagonista del filme, no se le da mucho la comedia, mucho menos los papeles cómicos. Es todo, menos un comediante nato, a pesar del talento demostrado en anteriores ocasiones.

La película es todo un despliegue de la habitual creatividad e imaginación de Gondry. Demuestra nuevamente su versatilidad y maestría para la animación en stop-motion. Junto a los Hermanos Quai, Gondry ha sabido explotar todas las posibilidades de esta artesanal técnica, para dar origen a delirantes y surrealistas fantasías. Esta es una de las clásicas travesías oníricas que el realizador gusta hacer, a través de los recovecos de la mente de sus inmaduros personajes.

Tal y como lo hizo en Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004), Gondry hace un estudio romántico -y en muchos momentos simplón- de la creatividad, a través de un personaje que evidencia muchos aspectos autobiográficos. Stéphane (García Bernal), es un chico mexicano que ha decidido instalarse en París, luego de la muerte de su padre. Por intervención de su madre francesa (Miou-Miou), Stéphane conseguirá un trabajo ordinario como asistente en una imprenta, armando calendarios comunes y corrientes, labor alejada de sus aspiraciones artísticas como ilustrador.

Enamorado de su vecina, Stephanie (la británica Charlotte Gainsbourg), el chico intentará conquistarla al verla como su media naranja, impresionado por su capacidad de crear figuras de tela. La película es impresionante, al menos visualmente hablando. Las inseguridades, miedos y traumas infantiles de Stéphane, al igual que sus sueños románticos con Stephanie, levantan por momentos a una cinta cuya  historia de amor es demasiado burda, plana y sin fuerza. No vemos otra cosa más que los esfuerzos, casi ridículos. del chico por llamar la atención de su vecina.

Dentro de este estira y afloja, se colarán imágenes muy bellas, técnicamente logradas con mínimos recursos técnicos (como el caballo de tela que cobra vida en un sueño, el “vuelo” acuático que hace Stéphane por encima de la ciudad, entre otras). Sin embargo, creo que el personaje de Stéphane debió de haber caído en un actor con más capacidades cómicas, que supiera transmitir más gracia en pantalla. En resumen, con más talento para la comedia, como el Jim Carrey en Eternal Sunshine of the Spotless Mind, que pudiera sostener más el ritmo y caprichos visuales de un realizador como Gondry.

Gael García Bernal.


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