miércoles, 29 de agosto de 2007

CINESPAÑA: LA PLAYA DE LOS GALGOS * * *

“Eres un buen hombre”, le dirá su moribunda madre al impasible y tranquilo panadero Martín (el siempre efectivo Carmelo Gómez), quien sentirá aquellas palabras más como una carga emocional, que como un cariñoso cumplido, en una de las escenas iniciales de La Playa de los Galgos (España, 2002), reciente filme del realizador y guionista Mario Camus (La Vuelta del Coyote/1998, La Ciudad de los Prodigios/1999), una sencilla película de suspenso en la cual el nombre de ETA tal vez no se mencione nunca, pero su peso se deja sentir sobre sus tres personajes protagónicos durante todo el filme.

El fuerte del trabajo de Camus, será más evidente en su buena mano para dirigir a sus actores, que en su guión. La historia podrá irse poniendo predecible con el paso del tiempo, pero no hay duda que la capacidad de Carmelo Gómez y su imperturbable rostro, así como la buena actuación de la guapa actriz italiana Claudia Gerini, con su fría y maliciosa presencia en pantalla, mantienen a flote una película a ratos irregular, a ratos algo dispareja.

La película abre con la ejecución de un hombre amagado y con los ojos vendados, en medio de un bosque a principios de los 1980. Antes de morir de un disparo en la cabeza, el hombre alcanzará a pronunciar el nombre de una mujer. Muchos años después, tenemos a un paranoico hombre, Pablo (Gustavo Salmerón) viviendo en Dinamarca en un estado de alerta constante y con un revolver, junto a su novia (Ingrid Rubio), ya que cree que alguien lo busca para asesinarlo.

Mientras tanto, en la costa de Cantabria, Martín vive una rutinaria y solitaria existencia en el negocio de la panadería, tratando de encontrar a Pablo, su hermano, de quien no sabe nada desde hace muchos años. El seco panadero, aficionado a tocar el acordeón y que dedica parte de su tiempo libre a cuidar unos galgos rescatados de ser sacrificados, al ya no servir para las carreras, verá cambiar su vida cuando conozca a Berta (Gerini), una atractiva mujer de la cual quedará prendado y con quien iniciará una tortuosa relación debido a la hermética personalidad de ella, en su trayecto hacia Dinamarca para dar con Pablo.

Lo que vendrá es un relato sobre el ajuste de cuentas emocional que Pablo hará con su pasado y presente. No estaremos por supuesto ante un film-noir, pero el guión de Camus sigue al pie de la letra los elementos y convenciones de un típico film-noir: Pablo, de personalidad noble e inocente, busca encontrarle sentido a su existencia encontrando una verdad oculta de su pasado y con el amor de una mujer, que acabará siendo la típica femme fatale de algún clásico film noir de Hollywood. Los conocimientos de un psiquiatra (el argentino Miguel Ángel Solá), exiliado de la dictadura argentina en los 1980, serán la guía y voz de la experiencia en toda la historia.

La Playa de los Galgos es una película sobre la venganza y cómo golpea a la larga la violencia y el terrorismo, formando una cadena interminable que parece no terminar nunca, tal y como parece sentirlo Martín mirando al horizonte mientras sus galgos pasean en la playa, en el plano final de la película.

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