martes, 21 de agosto de 2007

CINE ANIMADO: GRAVE OF THE FIREFLIES * * * *

Mirando desde esta distancia una película animada como Grave of the Fireflies (Hotaru no haka, Japón, 1988), dirigida por el realizador Isao Takahata, curtido en teleseries de animación enfocadas estrictamente al público infantil, podrá lucir ya un tanto arcaica su técnica de animación, pero en eso radica precisamente su encanto y atractivo: sin necesidad de echar mano de los modernos retoques digitales de hoy en día, nos entrega un conmovedor y triste drama ambientado en la Segunda Guerra Mundial.

Takahata, quien por alguna extraña razón se ha mantenido inactivo desde 1999, con su última obra Hônokekyo tonari no Yamada-kun (Mis Vecinos los Yamada), se vale únicamente de la entrañable relación entre un joven adolescente, Seita (voz de Tsutomu Tatsumi) y su hermanita, Setsuko (voz de Ayano Shiraishi), quienes quedan huérfanos luego de que su pueblo, cerca del mar, es bombardeado por las fuerzas aliadas, al morir su madre víctima de las quemaduras en todo su cuerpo. De su padre, un capitán de marina, no han sabido nada en mucho tiempo.

Es en la relación entre Seita y Setsuko donde reside el alma de Grave of the Fireflies, basada en la novela de Akiyuki Nosaka. En especial, es en la magnífica creación del personaje de la pequeña Setsuko, una niñita adorable, tierna, que a veces parece comportarse como si fuera un poco mayor; a veces alegre, vivaz, otras más triste, berrinchuda, aunque comprensible con su hermano. Es evidente desde el inicio, que Setsuko fue el personaje al que, visualmente hablando, Takahata puso mayor cuidado. Dentro del sencillo estilo minimalista del ánime, Takahata ofrece un personaje capaz de expresar tanto en sus ligeros movimientos y sus delicados gestos.

Seita y Setsuko se irán a vivir con una tía lejana, al principio toda amabilidad con los niños, pero al poco tiempo empezará a hacerles el feo, y ambos deberán buscar refugio en el campo, recayendo en Seita toda la responsabilidad de cuidar y alimentar a su hermana, teniendo que pedir caridad, o en ocasiones robar lo que encuentra a su paso, pero la mayoría del tiempo pasando hambre. Su única compañía en las noches, serán las luciérnagas que vuelan cerca del refugio en el que viven, atrapándolas para iluminar su improvisado hogar y tratar de olvidar el hambre que están pasando.

La historia narrada en Grave of the Fireflies es trágica. Es la lucha de dos indefensos niños por sobrevivir en el ambiente hostil de bombardeos continuos y la miseria de las localidades rurales en tiempos de guerra. Nos da rabia e impotencia ver el desarrollo de los hechos hasta su dramático desenlace. Seita, es verdad, es un niño que daría todo por su hermana, es todo su mundo y estaría dispuesto hasta dar su vida por ella, pero es quizás demasiado joven para saber que debe ser lo suficientemente hábil o rápido para evitar la tragedia que sobrevendrá.

En ese sentido, el final de Grave of the Fireflies tal vez no escape al chantaje sentimental, pero su impecable y al mismo tiempo sencilla técnica de animación, sus personajes y su ambientación muy logrados, la historia tan bien contada, que uno, atrapado por el relato, hace suyo el drama de estos niños, y no podemos más que concluir que son las víctimas más vulnerables de la guerra y la postguerra.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vi este film y me conmovio bastante es muy lindo pero muy tragico al mismo tiempo, me gustan mucho los personajes estan bastante bien hechso y el drama que viven es increible.

Martha Janneth Chaparro Pacheco dijo...

ES UNA VERDADERA OBRA MAESTRA DEL CINE ANIME Y DEL CINEARTE UNIVERSAL DE TODOS LOS TIEMPOS.

Y PARA QUE SIEMPRE EXISTA, DEPENDE DE NOSOTROS/AS, LOS/AS FANS DE LA PELÍCULA DE ISAO TAKAHATA, Y DE LA OBRA LITERARIA DE AKIYUKI NOSAKA; DE QUE NO MUERA, COMO SETSUKO Y SEITA.

CÓMO? DIFUNDIÉNDOLA!. ÉSTE ES UN MUNDO SIN CORAZÓN.

MajaTiqui

Àlex Frias dijo...

No podría estar más de acuerdo contigo Martha. Una obra maestra de la animación japonesa.

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