martes, 8 de enero de 2013

FRANKENWEENIE * * * * *

VIVO Y COLEANDO. Victor Frankenstein y su adorado Sparky.

Todo empezó como un cortometraje, en el que Tim Burton, nostálgica y paródicamente, miraba hacia  su niñez para dar fe de su amor por el cine de horror y de monstruos. Frankenweenie (1984) es la historia de Victor Frankenstein, un niño solitario cuyo perro muere atropellado. El joven Frankenstein, tal y como sucede -más o menos- en la clásica novela de Mary Shelley, se decide a revivir a Sparky, el perro en cuestión, a través del inimaginable e impredecible poder de la electricidad. Casi 30 años después, Tim Burton ha decidido adaptar su corto e idea original en la forma de un largometraje animado, electrizante y conmovedor (no pude evitar la lágrima un par de veces), que confirma una vez más cómo la clásica animación en stop-motion sigue siendo lo suyo; el medio en el que el realizador se muestra siempre más inspirado, su herramienta ideal de expresión artística.

Frankenweenie (2012) conserva el mismo espíritu de su antecesora, en la forma en que rinde un homenaje al cine de monstruos, especialmente el de los años 1930s y 1940s de la Universal, a través de  un relato infantil sobre el incondicional amor de un niño por su perro. Victor (voz de Charlie Tahan) es como la versión infantil del Victor Van Dort de Corpse Bride (2005), el anterior filme animado de Burton. En esta nueva aventura animada burtoniana, el personaje principal es como una radiografía en la que han quedado registradas las inquietudes cinematográficas del realizador, en su manera de recordar las experiencias que tuvo de niño con su perro. 

Es una película que puede interesar a niños que, para variar un poco, se animen a salir un poco de la rutina de la animación 100 por ciento digital y echar un ojo a otras opciones, quizás más artísticas en la animación cuadro por cuadro. La historia es un relato de regusto gótico, divertido, así como un sensible manifiesto procientífico. Esto encarnado en el maestro de ciencias, uno más de los homenajes de Burton a su admirado Vincent Price (el personaje es como una versión caricaturizada del actor), rematado con  el magistral trabajo vocal de Martin Landau. El maestro podrá lucir tétrico, pero muestra que razón y sentimiento pueden ir de la mano sin mayor problema.

Frankenweenie es para niños y adultos que estén dispuestos a no rehuir al blanco y negro en un filme animado. El trabajo de fotografía es genial, y acaba por darle ese acabado final de cine antiguo (la historia está ambientada en los 1960s). Los cinéfilos disfrutarán enormidades con la infinidad de guiños al cine clásico de horror, en esa galeria de niños que son como mini-homenajes a personajes icónicos del cine de monstruos, como Edgar E. Gore (voz del genial Atticos Shaffer, un niño que hace una impresionante imitación de Peter Lorre), inspirado en Igor, y hay otro por ahí que está diseñado a imagen y semejanza de Boris Karloff (intérprete del primer monstruo Frankenstein en cine).

Catherine O' Hara, quien da voz a la mamá de Victor, y Winona Ryder, quien da voz a su amiga y vecina, colaboran nuevamente con Burton. Puede verse esta joya animada como una introducción del relato de Frankenstein para niños y adolescentes de la generación "Twilight". Aunque puede que estén lejos de identificar otras referencias cinéfilas, como el molino extraído directamente del Frankenstein de la Universal, o el cómico homenaje a Godzilla en la forma de una tortuga gigante, seguro la experiencia de ver este filme les será inolvidable. 

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