lunes, 30 de abril de 2012

HANNA * * * *

Saoirse Ronan como Hanna.

Saoirse Ronan, esa chica de nombre extraño que pudimos ver en Atonement y The Lovely Bones, es una gran actriz. Apenas tiene 18 años y todavía mucho camino por recorrer. Si bien hay dudas sobre cómo se pronuncia su nombre (según he escuchado, suena algo así como "shorshe"), no las hay sobre su talento. De profundos y celestiales ojos azules, Saoirse tiene otra gran actuación en Hanna (2011), su segunda colaboración con el británico Joe Wright (la primera fue, justamente, en Atonement), una película con mucho regusto "pulp" y relatos de espionaje. La premisa no está muy alejada de lo que Luc Besson rodó en Leon: The Professional, sólo que va más lejos de lo que Natalie Portman hizo en dicho filme. La Hanna del título (Ronan), ha sido entrenada por su padre (Eric Bana) para ser una peligrosa máquina de matar y una wikipedia ambulante. La niña, de cabello y cejas rubios casi platinados, no nada más puede sostener luchas cuerpo a cuerpo con cualquiera que se le ponga en frente, sin importar su género o tamaño, sino de recitar datos precisos y enciclopédicos sobre países, ciudades, y casi cualquier otra cosa. Es poliglota, amiga de los lobos y, nunca antes ha escuchado música, por lo que siente una fascinación por la misma.

Hanna ha vivido oculta con su padre en el bosque desde bebé. Jamás ha visto la civilización moderna. En su primer contacto con el mundo, será como ver a Tarzán enfrentarse por primera vez con la sociedad y sus lujos. Hanna no es la obra maestra que fue Atonement (aunque sí es mucho mejor que The Soloist, el filme que menos me ha gustado de Wright), pero resulta entretenida y visualmente intensa, hipnotizante, con el notable sello artístico que caracteriza a Wright en el diseño de producción. Lo que pudo haber sido un thriller convencional, una simple historia de persecución entre "el gato y el ratón", del "cazador cazado", tiene un giro impresionante en las manos de un director como Wright. Con esa visión extravagante, dotado para el artificio, Wright crea una especie de violento cuento de hadas (no es exactamente para niños, aunque el director cuidó mucho este asunto por cuestiones de clasificación) sobre una niña extraña, bella, de fuerza descomunal y fascinante, descubriendo el mundo, a sí misma y, además, sobrevivir la persecución de una psicópata agente secreta. Existe un equilibrio entre lo artísticamente visual y la adrenalina de cualquier thriller convencional.

La villana es Marissa, interpretada por Cate Blanchet, una agente americana (buen acento, por cierto), quien se encuentra persiguiendo a Hanna y a su padre por lugares como Marruecos, España y Alemania. Todos estos lugares los recorre nuestra protagonista en un abrir y cerrar  de ojos (con todo y recital de baile y música flamenca en Sevilla). Marissa busca obsesivamente aniquilar a Hanna, ayudada por el dueño de un centro nocturno alemán (Tom Hollander, con cabello teñido y esa mirada y actitud de frío reptil que caracterizan a sus villanos). Basta decir que Marissa es la asesina de la madre de Hanna. Cuando la chica sepa la verdad sobre su pasado y sus orígenes, de ser perseguida se convertirá en la "cazadora". No tienen grandes papeles en la película, pero Olivia Williams y Jason Flemyng están muy bien (especialmente la primera, como siempre) como la familia que, en algún momento de la película, ayudan a Hanna en su viaje. Mientras, Jessica Barden está simpática como la única amiga de Hanna. Por último, la música de The Chemical Brothers (hacen un cameo), agrega un ambiente enfermizamente mágico, etéreo y atmósférico a la historia, con el estilo tecno de su música.

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