jueves, 3 de mayo de 2012

THE TREE OF LIFE * * * * *

Brad Pitt y Laramie Eppler.

A 6 años de haber estrenado The New World (2005), Terrence Malick regresa al cine con The Tree of Life (2011). Malick no es un director prolífico, pero cada uno de sus filmes es un logro en uno u otro aspecto. En general, no tiene una película mala, sino una menos buena que la otra. The Tree of Life es como un resumen de lo que constituye su filmografía, cine en su más pura expresión. Total poesía visual, imagenes poderosas, con música y sonido igual de portentosos. Es una película que pudo haber caído en lo pretensioso, pero no es así. Es una obra de arte, que se adentra en temas de suma complejidad pero que acaban sintiéndose accesibles: Dios, la creación, el orígen del universo y el inicio de la vida en la Tierra. Luego, es una suerte de revisión del relato bíblico de Adán y Eva, y sus hijos, Caín y Abel, adaptado a la vida familiar de una modesta familia de Texas, en la década de los 1950.

La estructura de la película es igual de compleja. La narración está armada como un collage de imágenes, de escenas construídas a base de cortes continuos. Es la historia de la familia O'Brien, desde la niñez de la madre de familia (Jessica Chastain), hasta el duro golpe que reciben cuando se enteran de la muerte del hijo intermedio (Laramie Eppler), teniendo tan sólo 19 años. En el tiempo presente, el hijo mayor, Jack (Sean Penn), se encuentra deprimido, agobiado por culpas del pasado y dilemas existenciales, mientras recuerda su niñez junto a R.L., el hermano fallecido, y su hermano menor (Tye Sheridan). Brad Pitt, tiene una notable actuación como el padre de familia (no sabremos el nombre del padre ni de la madre), un severo hombre que sigue una rígida y disciplinada educación con sus hijos. Siendo estos bebés, la madre siembra un árbol en el jardín, el cual crecerá junto con ellos.

Jack (interpretado de niño por Hunter McCraken), tiene una difícil relación con su padre. En sí, la historia narra la rivalidad entre Jack y R.L. A pesar de lo unidos que son, Jack guardó celos y envidia hacia R.L., al ser este el favorito del padre. Es un hombre que ama la música clásica y es talentoso para tocar el piano y el órgano. R.L., siendo el chico con alma sensible y artística en la familia, recibe más afecto y admiración del padre. Precisamente, las imágenes del orígen del universo, un magistral trabajo del genio de los efectos especiales Douglas Trumbull (creador de efectos especiales en nada menos que 2001: A space Odyssey, Silent Running, Close Encounters of the Third Kind, Blade Runner, etc.), junto con otras imágenes documentales asombrosas de la naturaleza, estilo documental de la BBC, sirven para establecer una comparación entre la naturaleza tanto del padre como de la madre. El primero más intenso, violento, físico, como la misma naturaleza; mientras la madre, es más tranquila, callada, alegre y vital.

La imaginería del filme es un prodigio. La cortas escenas de los dinosaurios, tienen a su vez una parte sensible. Un depredador, a punto de matar a un moribundo hervíboro, le perdona la vida siguiendo su camino. ¿Qué hay detrás de esta extraña pero sensible escena? Seguro algo sobre los extraños caminos que puede seguir la naturaleza. Además, es una imagen que juega con nuestras expectativas.  Lo que esperaríamos es una escena como salida de Jurassic Park, con un velociraptor destazando a su víctima. Vemos el meteorito que acabó con los dinosaurios impactar en la Tierra. Junto a las imágenes documentales y al artesanal trabajo de Trumbull (algunas escenas las creó simplemente mezclando substancias, luego sobreponiendo una imagen con otra), hay unas más sobre el origen de la vida en la Tierra, con celulas uniéndose y separándose, creadas con más convencionales efectos digitales.

Los tres niños hacen un buen trabajo. No son actores profesionales y gracias a eso lucen completamente naturales, en las escenas donde los vemos jugar y convivir. La ambientación es simple y efectiva al mismo tiempo (un buen trabajo de diseño de arte, vestuario y autos de época), en tanto el trabajo del mexicano Emmanuel Lubezki en la fotografía es igual de sencillo, con mucho uso de cámara portátil. Su limpia iluminación está basada en combinar luces naturales y artificiales, de manera casi imperceptible. 

Lo más curioso, es que estamos ante una película que te habla mucho sobre Dios, sobre el poder de la naturaleza y los misterios de la vida, sin necesidad de meterse en religiones. Es un melodrama familiar contado sin exageraciones melodramáticas. Las imágenes de Trumbull logran darte una idea de lo que es estar en presencia del poder de la creación. A pesar de tener sus pequeñas imperfecciones (siento que me salen sobrando muchas imágenes finales con la gente en la playa, expresandose perdón y amor unos a otros), no importa mucho, es una gran obra que debió haber ganado el Oscar a Mejor Película este año. No es suficiente con verla una vez, son necesarias dos o incluso tres revisiones. No importa en lo que crea, esta es una película que usted no debería perderse.


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