lunes, 6 de diciembre de 2010

MACHETE * * * 1/2

Danny Trejo como el héroe chicano de rostro lastimado "Machete".

Robert Rodríguez es el creador de un subgénero que ahora es conocido como “mexploitation”. Para la creación de este subgénero, Rodríguez se ha nutrido de elementos del spaguetti western y, sus historias casi siempre se ambientan en la frontera entre México y Estados Unidos. Este es un terreno fértil para  sus westerns mexicanizados, con mafias mexicanas, chicanos, etc. Su primera gran película del género fue “El Mariachi” (1992), seguida por las secuelas "Pistolero" y "Once Upon a Time in Mexico". “From Dusk Till Dawn”, otro de sus "mexploitations", está muy aparte de la historia de El Mariachi, pero tiene una irresistible mezcla de spaghetti western con una clásica trama de vampiros. Es decir, la serie B es la principal fuente de inspiración de Rodríguez, y Machete no es la excepción.

Rodríguez ha hecho mancuerna con Quentin Tarantino en muchas ocaciones, y si algo tienen en común es el "reciclaje" cinematográfico. En Machete rescata del total olvido a Steven Seagal y a Don Johnson, el primero protagonista de filmes de acción y artes marciales, el segundo, protagonista del serial televisivo Miami Vice. Pero si hay un personaje interesante, no tanto por sus capacidades histriónicas –nulas, por cierto- sino por su imponente y, de alguna manera, “monstruosa” presencia en pantalla, es el “Machete” del título, interpretado por el chicano Danny Trejo. Trejo (quien curiosamente ha tenido en otras películas nombres como “Cuchillos”, “Navajas”, etc.) es un eterno colaborador de Rodríguez, y de ser un simple secundario, un personaje de relleno en sus películas, ahora tiene el protagónico, tan filoso como su rostro curtido y marcado por cicatrices. Inmediatamente, su rostro remite a los filosos instrumentos que le dan nombre, así como de su paso por la vida criminal y la cárcel en la vida real,  donde se convirtió en campeón de boxeo.

El proyecto empezó como un falso trailer, que se pudo ver antes de la proyección de Grindhouse y Planet Terror, ambas dirigidas por Tarantino y Rodríguez en conjunto. La historia, claro, tiene lugar en la frontera entre México y Texas. Por ahí pasan muchos indocumentados, los cuales  -como ha estado pasando en la realidad- están siendo “cazados” por Rangers y la feroz patrulla fronteriza. Además, la trama tiene mucha actualidad, en especial, por las leyes anti inmigrantes que se estaban queriendo implementar en Arizona. Comandados por el marshall Von Jackson (Don Johnson), a la cacería de la patrulla se ha añadido el senador xenófobo y ultraconservador John McLaughlin, interpretado por Robert DeNiro, actor a quien uno menos esperaría encontrar en una película de este tipo. De todas maneras, DeNiro está muy divertido como uno de los villanos, el político de doble cara y acento sureño (como todos los políticos), en campaña electoral para convertirse en gobernador del estado.

Las cosas, como veremos, no le saldrán tan bien como espera al senador, luego de que en un complot que trama para inculpar a Machete Cortez (Trejo), ex policia federal, todo se complique. Machete es un expolicia con un pasado –como siempre- muy traumático. En un operativo, su esposa fue asesinada por el ahora peligroso capo mexicano Torrez (Steven Seagal, parloteando algunas palabras en español), a quien la mayor parte del tiempo vemos hablando por video chat, rodeado de chicas en su alberca.

Lo que pronto sabremos, es que existe un grupo secreto, lidereado por una chica que vende comida mexicana en la calle, Luz (Michelle Rodríguez), que auxilia a los indocumentados y se encuentra organizando un gran movimiento revolucionario contra la policia anti inmigrante, monitoreado por una atractiva agente de policia (Jessica Alba).

Machete es uno de esos churros que están hechos, simplemente, para palomear un rato en el cine. Si se va con la actitud adecuada, con el humor correcto, uno hasta puede acabar divertido. Al ser de Rodríguez, se puede esperar violencia gráfica de todos los niveles imaginables. Hay una escena, en donde un tipo es destripado, mientras otro de los matones acaba colgando de su intestino por la ventana. En otra, un sacerdote (Cheech Marin, no podría faltar) acaba crucificado en su parroquia. No es violencia vomitiva, pero violencia a final de cuentas, y en el contexto de una película serie B, con más acción que diálogos interesantes (vamos, Machete creo que dice una docena de palabras en toda la película), es complementaria, en el sentido de que Machete no podría existir como película sin esta violencia. Es lo que le da su personalidad cinematográfica, incluyendo el duro rostro de Trejo, con mirada asesina y que jamás sonríe.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muchos saludos, muy interesante el post, espero que sigas actualizandolo!

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