domingo, 21 de febrero de 2010

VELVET GOLDMINE * * * *

¿David Bowie? No, es Jonathan Rhys-Meyers interpretando a un cantante ficticio inspirado en Bowie, en la película de culto "Velvet Goldmine".

Con el estreno (tardío pero oportuno) de I’m not there, vale la pena recordar otra de las películas de Todd Haynes que, según he leído, está considerada como un filme de culto, Velvet Goldmine (1998). La película se alimenta, como en I’m not there y Far from Heaven de la nostalgia del pasado, rememorando una época no tratada con frecuencia en cine: el Glam Rock británico de los 1970. Hay mucha relación entre el ejercicio experimental llevado a cabo tanto en Velvet Goldmine como en I’m not there, que es el de tomar como base a una figura real de la música para ofrecer su versión ficticia, imaginaria. No estoy muy versado en el tema del Glam Rock, pero he leído que Brian Slade (Jonathan Rhys Meyers), el personaje retratado en Velvet Goldmine, está basado en parte en David Bowie.

Y no es difícil darse cuenta de ello, al ver a Jonathan Rhys Meyers enfundado en kilos de vestuario, maquillaje y pelucas, dando su propia versión de David Bowie. Una de las principales virtudes de Todd Haynes como director, es saber crear unos muy convincentes falsos documentales. Al principio, crees que el tal Brian Slade realmente existió. Te crees, además, que realmente escenificó su propio asesinato en un concierto, frente a cientos de acalorados fans, y que esto causó un gran escándalo mediático a mediados de los 1970, al descubrirse que todo fue un acto publicitario. Para aderezar un poco más el asunto, la película está cargada de “falsos vídeos musicales”, en los que Jonathan Rhys Meyers lleva a cabo la camaleónica labor, no nada más de cantar, sino de maquillarse y vestirse de mil y una formas.

Christian Bale interpreta a un periodista, Arthur, que en su juventud atestiguó este supuesto asesinato de Slade, y 10 años después, en 1984, será el encargado de escribir un artículo sobre el polémico artista. Mientras, Ewan McGregor encarna a un cantante norteamericano, Curt Wild, también ficticio, y que es una versión de Iggy Pop mezclada con Lou Reed. La actuación de Ewan McGregor es igual de fenomenal. Cuando tiene que realizar escenas de conciertos, Ewan luce como poseído por el diablo, contorsionándose, gritando y retorciéndose en el suelo, tal y como lo haría Iggy Pop. Brian Slade es más que un pretexto para hacer un retrato, impecablemente ambientado y producido, de la época del Glam Rock. Tenemos una construcción de personajes magistralmente hecha, y la época del glam está retratada como una de total indefinición sexual. Los chicos de veintitantos años veían la bisexualidad como la última moda. Arthur, por ejemplo, es un torturado chico que está religiosamente enamorado de Slade. Quiere parecerse a él, se maquilla y viste como Slade; tiene todos sus discos e, incluso, se masturba escuchando su música.

Junto a un diseño de producción fenomenal (en especial en los falsos vídeos musicales), la película está llena de música de Brian Ferry y Brian Eno (curiosamente no hay nada de David Bowie) y narrativamente es un reto seguirla. Conforme avanza la película, la narración se torna más compleja. De empezar como un homenaje a Oscar Wilde (en una escena, un niño Oscar Wilde dirá a su maestro que su sueño es ser una “estrella pop”), la película acaba como un complicado entrelazado entre las vidas de varios personajes, reflexiones sobre la homosexualidad y con Arthur conociendo más a fondo a su ídolo de la juventud. El episodio más largo es el de su entrevista con la esposa de Slade, interpretada por Toni Collette.

Irónicamente, en lo personal, Velvet Goldmine me pareció más digerible que I’m not there. No tiene la saturada división episódica de esta última, con algunos episodios logrados y otros no tanto, lo que le permite a Velvet Goldmine desarrollar más a fondo a sus personajes, resolverlos mucho mejor. ¿La ventaja de I’m not there sobre Velvet Goldmine? Que para mí, Bob Dylan es un personaje mucho más interesante y complejo que el, de todas formas, gran músico y show man que siempre ha sido David Bowie.

++ El DVD contiene como extras el trailer de cine, ficha técnica, ficha artística, ficha de doblaje (también disponible en catalán), el "Cómo se hizo", filmografías y recomendaciones.

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