jueves, 25 de febrero de 2010

THE SOLOIST * * 1/2

"The Soloist" no es más que otra película sobre el genio que sufre por culpa de la esquizofrenia.


La historia de The Soloist (2009), es una basada en hechos reales. Al principio, yo la había asociado con la historia real de un pianista misterioso, que en algún lugar de Inglaterra se había aparecido sin que nadie supiera de dónde había venido. Lo importante, es que era un tipo genial, talentoso, pero, según parece, amnésico. El hecho es que la historia de aquel pianista y la de The Soloist no tienen nada que ver. La última está basada en un libro del periodista Steve Lopez, que escribió retomando su columna para Los Angeles Times, en donde plasmó su singular experiencia de conocer a un cellista esquizofrénico en pleno centro de Los Ángeles. El sujeto, de nombre Nathaniel Ayers, no nada más sufría de esquizofrenia, sino que era un indigente en una situación precaria, con nada en el mundo más que un violín con 2 cuerdas y un coche lleno de basura. Todo esto fue lo que acabó enganchando a Lopez y lo que lo empujó a escribir sobre este personaje. Es decir, tenemos los ingredientes perfectos para una película.

Los esquizofrénicos siguen causando fascinación en cine. El problema es que The Soloist se siente como “una película más” sobre un personaje esquizofrénico, al que dicha enfermedad mental le impide desarrollar su talento a un grado máximo. Es la combinación perfecta para una película sobre la redención y superación personal. Una feel good movie para matar la tarde. Por difícil que parezca, The Soloist no es tanto una película sobre la música. El personaje de Nathaniel, un fanático exacerbado de Beethoven, es un pretexto para desarrollar todo un tema social sobre los indigentes de Los Angeles y su complicada situación, en una parte casi marginal de esta gran metrópoli.

En ocasiones, The Soloist parece una especie de versión de The Fisher King (1991), de Terry Gilliam, en donde el encuentro de un indigente que sufre delirios y un insufrible locutor cambia la vida de ambos. El trabajo del realizador británico Joe Wright no acabó por atraparme como lo hizo aquel gran filme de Terry Gilliam. The Fisher King supo cómo involucrarme de lleno en los delirios del indigente interpretado por Robin Williams. Wright, por el contrario, no lo ha conseguido con su esquizofrénico, quien por cierto es interpretado por un Jaime Foxx que tampoco acabó por convencerme. Aunque hay momentos de soberbia visual, como esa escena en que Nathaniel y Lopez asisten a un ensayo de la Filarmónica de Los Angeles en el Disney Concert Hall, en que Wright, con un juego de luces y figuras, nos hace sentir la manera en que Nathaniel siente y percibe la música, en general, el personaje parece la caricatura de un esquizofrénico. El verdadero Nathaniel (quien fungió como asesor en la película), parece más bien un tranquilo cellista vestido como rapero. Dudo mucho que en sus tiempos difíciles se haya visto como el Jaime Foxx de la película, quien todo el tiempo está sobreactuado, sin control, y con una apariencia ridícula. Supongo que la culpa será de la dirección de Wright.

No niego que hay otros momentos en que Wright me impresionó visualmente, como en esas tomas cenitales desde el aire, en la que intenta transmitirnos la sensación de un ave volando, así como una gran toma en la que la cámara sube siguiendo a unas palomas “digitales”. Tampoco niego que los únicas partes en las que Jaime Foxx luce convincente es en los flashbacks, que nos informan sobre su pasado como estudiante en la prestigiosa escuela de música Julliard, a la que ingresó en 1970, época en la que desarrolló su esquizofrenia. Robert Downey Jr., aunque no está genial, tampoco decepciona en su papel de periodista comprometido, internándose en las lúgubres calles llenas de indigentes, separado de su esposa (Catherine Keener), con algunos traumas y un problema con mapaches en su jardín. Fuera de todo lo anterior, la relación entre Nathaniel y Lopez no acabó siendo lo suficientemente entrañable para mí, ni con momentos sublimes (musicalmente o no) que justifiquen el por qué Lopez se molesta tanto, dedicando su valioso tiempo periodístico, siguiendo y persiguiendo a Nathaniel por toda la ciudad para ayudarlo. Al final, algo acabó perdido y quedándose en el tintero en esta historia.

++Lo mejor: Ciertos instantes en que el realizador demuestra un lenguaje visual propio y atractivo.
++Lo peor: Un sobreactuado Jamie Foxx (en ocasiones irritante) y su look.

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