miércoles, 15 de abril de 2009

THE LIBERTINE * * 1/2

The Libertine (2006) inicia con Johnny Depp mirando de frente a la cámara, metido completamente en el personaje del escritor británico John Wilmot, dando una advertencia contundente. “No voy a gustarles,...de hecho, no quiero hacerlo”. Wilmot Luce como una espectral figura, inevitablemente se convertirá en un muerto viviente al final.

Lejos de ser una biopic, The Libertine, opera prima del director Laurence Dunmore, es un esbozo del controversial Wilmot, quien en la Inglaterra del siglo XVII causó polémica por su obra literaria de alto contenido erótico. Se ganó la enemistad de buena parte de la sociedad de su época por haber criticado al rey Carlos II (John Malcovich casi irreconocible y uno de los productores), su amigo y protector, por una obra teatral encargada por el monarca al escritor.

Adaptación de la exitosa obra teatral de Stephen Jeffreys (autor del guión), ganadora de varios premios de la crítica en Londres, la película se centra en la relación amorosa que John Wilmot tuvo con la actriz Elizabeth Barry (Samantha Morton), de quien además fue su maestro de actuación. Gracias a Wilmot, Elizabeth pudo sobresalir en los escenarios teatrales.

Johnny Depp tiene una de las mejores actuaciones de su carrera. Claro, es verdad que Depp estuvo genial en Edward Scissor Hands y Charlie and the Chocolate Factory, ambas dirigidas por Tim Burton (¿será que Burton es el único director que sabe explotar el potencial de Depp?), pero su John Wilmot es uno de sus grandes trabajos dramáticos. Si al principio parece que Depp intenta darle ciertos gestos y maneras a lo “Jack Sparrow” (otro de sus anteriores personajes) a su cínico y sarcástico Wilmot, en el tercer acto está lo mejor de su actuación, como el escritor decadente, víctima de su propia imagen y fama, del monstruo en el que se convirtió.

Desgraciadamente, la película está lejos de colocarse a la altura de la actuación de Johnny Depp. Dunmore no expone una dimensión más completa del Wilmot artista y su obra. Formalmente, resulta magnífica la fotografía de Alexander Melman, sostenida en su mayoría por una iluminación a base de velas y mucha luz natural. El magistral y soberbio trabajo se extiende además a interesantes movimientos de cámara, en especial, en las escenas dentro del teatro.

Al final, The Libertine gana por la actuación de Johnny Depp, aunque pierde por el irregular retrato de John Wilmot, un personaje que se nota más fascinante y complejo que lo que acabamos viendo en la película.

++ Disponible en una buena edición en DVD, con extras como tráiler, escenas eliminadas con comentarios opcionales del director, comentario del director de las escenas eliminadas, comentarios del director, ficha técnica, filmografías y galería fotográfica.

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