jueves, 30 de abril de 2009

CARS * * * *

En Cars (2006) entramos en un mundo habitado por automóviles vivos parlantes. En este largometraje animado de la Pixar, coproducida junto a la Disney, tendremos modelos de coches de todas las épocas, incluso un modelo de los años 1920-1930, que será una especie de ancianita, un topolino clásico de los 1960, que será como un apasionado “sastre” que admira a los Ferrari, y el personaje principal, Lightning McQueen (voz de Owen Wilson), un auto rojo de carreras presumido y que vive cegado por la fama.

La historia de Cars puede verse como el relato de un deportista, que vive más preocupado por su imagen ante los medios, por firmar contratos millonarios con marcas poderosas y, en resumen, por vivir una vida llena de lujos. Esa es la historia de Lightning McQueen, cuya última gran carrera la ha ganado apenas por “una lengua”. Antes, vemos una escena que simboliza magníficamente como McQueen (atención al apellido, en referencia al actor Steve McQueen), mientras vuela por los aires en cámara lenta recibiendo flashazos y gritos de sus fans, pierde cada vez más el “suelo”, es decir, la realidad de su vida profesional.

La película, dirigida por John Lasseter (Toy Story y secuela) junto a John Raft, es una aventura automovilística en toda la extensión de la palabra, llena de asfalto, llantas y carrocerías de todos tamaños y colores. McQueen es un auto que debe poner de nuevo los “pies en la tierra”, o mejor dicho, las “llantas en el asfalto”. Debido a un descuido mientras viaja por carretera hacia la gran carrera en California, McQueen acabará en un pueblo triste y aburrido, “Radiator Springs”, donde el tiempo parece haberse detenido.

Radiator Springs está lleno de los estereotipos más variados que uno pueda imaginar. El más simpático de todos, será el del hillbilly Mater (voz de Larry the Cable Guy), una oxidada, dientona y vieja grúa, que se convertirá en el mejor amigo de McQueen y sueña con algún día viajar en helicóptero. El mejor pasatiempo que puede tener Mater, es asustar “vacas”, o más bien, tractores. Otros habitantes serán un jeep militar que tiene que convivir con una combi hippie de los 1960; el topolino que mencioné antes, un enorme auto modelo 1970 que será el latino especialista en poner “tatuajes”, o lo que para un coche serían pinturas y estampados impresionantes.

Arrestado por el sheriff, McQueen no podrá irse hasta que arregle la carretera y los destrozos que ocasionó por ir a gran velocidad, una de tantas pruebas que lo harán madurar, enfrentarse con la realidad, ensuciarse, espinarse y golpearse. En esta historia edificante, quizás la más convencional que haya producido la Pixar hasta ahora, la experiencia servirá a McQueen para revivir la antigua “gloria” del viejo pueblo, borrado del mapa desde que se construyeron las carreteras estatales. La historia es una mirada nostálgica y romántica al pasado, a cómo es difícil enfrentarse a los cambios provocados por la modernidad, algo que los habitantes de Radiator Springs deberán enfrentar y asimilar.

El fallecido Paul Newman dio voz a un personaje, el juez Doc. Hudson, otra referencia a un actor veterano aficionado a los autos y las carreras. Su papel será el del viejo y sabio maestro, que tiene muchos secretos que enseñar a McQueen, quien descubre que las mejores carreras se viven fuera de la pista, en un terreno desértico lleno de obstáculos, zanjas y… cactus. McQueen tendrá verdaderos amigos por primera vez, y tal vez encuentre el amor en una guapa Porsche color azul (voz de Bonnie Hunt), de bonito diseño y líneas.

No será la mejor película de la Pixar si se le compara con Toy Story, The Incredibles o Finding Nemo, pero visualmente el resultado es, como de costumbre, impresionante. Lo mejor es cómo se ha reproducido con precisión milimétrica la experiencia automovilística de viajar por carretera, de observar los paisajes a través de la ventana, la velocidad exacta a la que avanza el camino con respecto al movimiento de los autos, las carreras son de lo mejor también, etc. No soy un aficionado a los coches, no se prácticamente nada sobre la materia, pero la película me divirtió lo suficiente sin necesidad de saber mucho al respecto.

++ Ya se encuentra en preproducción la secuela, Cars 2, a estrenarse tentativamente el 2011.

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