martes, 20 de enero de 2009

THE WHOLE TOWN'S TALKING * * * *



John Ford supo aprovechar al máximo el potencial de un actor del calibre de Edward G. Robinson en The Whole Town’s Talking (1935), brillante y poco convencional filme de gangsters, al combinar comedia romántica en una bien tramada historia, que giraba alrededor de una fatal confusión para un mediocre contador.

Robinson hace un doble papel fenomenal, el del contador Arthur Ferguson Jones, tipo nervioso, tímido, algo irresponsable y con baja autoestima; enamorado de su despreocupada compañera de oficina, Wilhelmina “Bill” Clark (simpática e, irremediablemente, adorable Jean Arthur). El otro personaje es su acostumbrado gángster, el temible Mannion, considerado por la policía como el “Enemigo Público Número 1”, que ha cometido múltiples robos y asesinatos. Como podrá suponerse, Arthur y Mannion son físicamente idénticos.

La historia arranca cuando Arthur es confundido con Mannion, a partir de una fotografía publicada en el periódico. El pobre será denunciado por un tipo que está junto a su mesa en un restaurante, insufrible pero divertido personaje, que ya no abandonará la trama gracias a su soberana obsesión de querer cobrar la recompensa por el hallazgo.

El guión está escrito por los colaboradores de Frank Capra: Robert Riskin y Jo Swerling, a partir de un argumento concebido por W.R Burnett (responsable también de Little Caesar, también protagonizada por Robinson). Aunque la película acababa teniendo más tintes de comedia (el asunto de la confusión, las divertidas intervenciones de Wilhelmina, los líos de oficina, etc), como filme de gangsters era pequeño pero entretenido. Cuando Arthur era dejado libre de prisión, se le entregaba un salvoconducto que especificaba “no debe ser confundido con el asesino Mannion”. El problema es que Mannion querrá sacar provecho de esta situación, cuando el villano obligue a Arthur a compartir identidades y dicho documento.

Ford conseguía un gran tercer acto, y la mezcla de géneros (que sólo un maestro puede manejar con soltura y facilidad) era magistral, entretenida y conmovedora, en esa pena ajena que causa el desdichado Arthur, de todas formas afortunado por la manera en que la atractiva Wilhelmina se acababa enamorando de él.

Era magistral el manejo de extras en escenas exteriores, como pocos lo hacían en esa época, y es sorprendente la técnica de la “doble impresión fotográfica”, en la que se juntaba, convincentemente, a los dos personajes de Robinson en una misma escena.

2 comentarios:

Pandy dijo...

Go watch Benjamin Bottom, Oscar for Brad Pitt!

Àlex Frias dijo...

I'll do Pandy, promised! Thank you for the recomendation, I really want to see the movie, seems to be a good Brad Pritt's work. It's true that it is like Forrest Gump??

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