miércoles, 3 de septiembre de 2008

SUPER 8 STORIES * * * 1/2

Super 8 Stories (2001), es el primero de los dos documentales que ha dirigido hasta ahora el realizador y músico bosnio Emir Kusturica (acaba de estrenar Maradona by Kusturica, que no he visto), la crónica de una gira musical de su No Smoking Orchestra. Sus músicos entretienen de una manera fenomenal a su público. Con su imagen desgarbada y música ecléctica, gustan mezclar de todo: folk, jazz, blues, música tradicional gitana, judía, etc., y demuestran que si algo les sobra es energía.

Titulado así por el formato con el que filma muchos extractos clave, como las entrevistas que hace a los músicos en blanco y negro (aunque también recurre al vídeo digital y al 35 milímetros), Super 8 Stories hace un recorrido por la historia de esta banda (conocida también como Zabranjeno Pusenje) y la de cada uno de sus miembros, desde el mismo Kusturica (vocalista y guitarra principal) hasta el ingeniero de sonido. En tanto, Kusturica va haciendo un recuento de sus mejores actuaciones durante su gira por Europa en 1999.

Kusturica relata cómo fue su infancia en su natal Sarajevo y porqué acabó convirtiéndose en músico, y luego cineasta, en una primera parte con un acertado aire nostálgico. El tono poco a poco se convierte en una divertida y alocada retrospectiva, muy vital, del backstage de las presentaciones. Los juegos del batería con Kusturica, las discusiones por los errores luego de un concierto, y un intrigante momento, cuando el bajista, Goran Markovski Glava, se disloca un hombro en pleno concierto.

La gira incluye un extracto sobre su participación en el Festival de Jazz de Niza, que abarcó países como Italia, Alemania y París. Algo que llama mucho la atención, es la humildad con que Kusturica lleva a cabo la tarea, sin que se note algún protagonismo del cineasta que pudiera opacar a sus compañeros, hilarantes y simpáticos. Si alguien termina robándose involuntariamente el protagonismo, es el vocalista, Nele Karajlic, y el batería, Stribor Kusturica, hijo del realizador, ridículamente simpáticos hasta decir basta. Habrá que ver como Stribor hace enfadar a un fotógrafo italiano durante la presentación de sus retratos.

Para los fans y seguidores de la banda, se presentan datos biográficos interesantes de los músicos, sobresaliendo el violinista Dejan Sparavalo, un verdadero prodigio del instrumento desde su infancia. Si algo comparten en sus vidas, además de la música, es lo difícil que fue salir adelante en el problemático ambiente político de la desaparecida Yugoslavia. En ese sentido, el documental se convierte en una metáfora musical sobre la historia reciente de Europa Oriental. Los músicos cuentan anécdotas graciosas, como la de su participación en un sketch para un programa televisivo, en el que se mostraba la caída del muro que separaba a Sarajevo en la del Este y la del Oeste.

Es hábil el manejo de los múltiples formatos que Kusturica elige, destacando un granuloso blanco y negro, que da forma a este recorrido musical y cinematográfico, con un momento delirante en este último aspecto, en esa suerte de vídeo musical en la parte final. La banda toca en una estación de tren, para luego abordarlo, junto al ataúd de un hombre que revive y sale para unirse al festín musical.

Sencillo, entretenido y bien realizado, Súper 8 Stories también es la crónica de la camaradería que comparten estos excelentes músicos, que difunden sus tradiciones por todos los rincones del mundo que pisan.

++ Super 8 Stories sólo tuvo estreno en el Festival de Documental Musical In-Edit Beefeater, de Barcelona, sin que se estrenara comercialmente en cines. No se encuentra disponible en DVD edición española.

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