viernes, 5 de septiembre de 2008

JOURNEY TO THE CENTER OF THE EARTH * * *


La mejor recomendación que se puede hacer antes de ver Journey to the Center of the Earth (2008), es verla en su formato digital en 3D. Solamente así podrán pasarse por alto sus inconsistencias argumentales, y además, disfrutar al máximo sus buenos efectos especiales. De lo contrario, parecerá que estamos viendo un telefilme de fin de semana.

Lo que menos se debe esperar, es ver una adaptación fiel del gran clásico de ciencia ficción de Julio Verne, en el que el novelista imaginó el emocionante viaje de un científico, acompañado por su sobrino y su asistente, al centro de la Tierra, vía el cráter de un volcán. Los tres descubren que, a cientos de kilómetros bajo tierra, sobrevive un mundo habitado por dinosaurios, plantas y otros seres prehistóricos, incluyendo humanoides temibles, recorriendo por debajo del océano la mitad del planeta.

En la película, dirigida por Eric Brevig, lo que se rescata de la obra de Verne es la pura idea argumental adaptándola al presente, en todo un despliegue tecnológico que anuncia lo que será el cine del futuro: el formato digital en Real 3D. El filme es un entretenimiento 100 por ciento familiar, que se beneficia, en primer lugar, de la actuación del versátil Brendan Fraser, un actor tan capaz para la comedia que ya es difícil imaginarlo en un papel dramático, como aquellos que marcaron los inicios de su carrera.

No hay nada nuevo en el científico encarnado por Fraser, solitario, con una vida caótica y un trauma que no lo deja dormir: la muerte de su hermano, con quien compartía la misma profesión de geólogos, aunque no el mismo espíritu de aventura. A pesar de todo, Trevor Anderson tomará la estafeta para convertirse, no nada más en el hombre que continuará la aventura científica de su hermano, sino que también, por un tiempo, será el “padre” sustituto de su rebelde sobrino. Ambos reencontrarán, en su aventura subterránea que inicia en Islandia, el lazo familiar perdido y rendirán un homenaje al fallecido hermano, una especie de héroe para los dos que emprendió lo que otros ni en sueños, acompañados de una guapa guía de montaña islandesa (Anita Briem).

Con ecos a otras grandes obras, como The Lost World, o incluso a la anterior adaptación que se hizo de la novela en 1950 con James Mason, o para no ir tan lejos Jurassic Park, esta nueva adaptación, al menos en su parte de cine de aventuras y acción, no decepciona. Aunque uno al final se quede con muchas ganas de ver más al rey de los dinosaurios, el T-Rex.

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