viernes, 1 de agosto de 2008

ZELIG * * * * *


Zelig (1983) es uno de los más grandes experimentos fílmicos que Woody Allen ha realizado en su carrera. Si bien no fue el primero en llevar a cabo el ejercicio del falso documental, sí fue el primero en llevarlo a alturas estilísticas insospechadas. Orson Welles lo hizo en su introducción de Citizen Kane (1940), y los monty pythons Eric Idle y Michael Palin lo hicieron también con su falso documental para televisión The Rutles: All You Need is Cash (1978), parodiando la carrera musical de The Beatles.

Lo grandioso de Zelig, es que Allen logra convencernos de que todo lo que estamos viendo en su documental es real. La película le tomó 3 años terminarla, y para su realización tuvo que ver cientos de horas de material de archivo y sintetizarlas en 1 hora y 20 minutos, para narrarnos la asombrosa historia de cómo un hombre común y corriente se convirtió en celebridad de la noche a la mañana, durante los turbulentos años 1920.

Allen toma un caso clínico tan clásico como la “personalidad múltiple”, y lo convierte en una parodia que no conoce descanso. Leonard Zelig (interpretado por el mismo Allen), es un tipo que toma las características físicas y raciales del hombre que tenga junto, sea escocés, un músico negro de jazz, un indio, un obeso, etc. Es un fenómeno que fascina y causa rechazo al mismo tiempo. Su nombre empieza a invadir los principales tabloides, noticiarios de radio y cine; se escriben canciones y surge un baile en su honor (“El baile del Camaleón”), y hasta Al Jonson le dedica una de sus canciones.

Las estrategias de Allen parecen simples, pero son geniales: agregar entrevistas a grandes personalidades e intelectuales, como la crítica Susan Sontag, el psicólogo infantil Bruno Bettelheim, el escritor Irving Howe, etc., que aparecen hablando con solemnidad y seriedad sobre el fenómeno Zelig y las repercusiones que tuvo en los ámbitos sociales y culturales,

El formato es el de un enorme noticiario de cine. El aspecto formal es el más logrado e impresionante. Allen combina material documental real de aquellos tiempos, con otro filmado en el presente, impecablemente ambientado y con una grandiosa edición musical. Merece una ovación el cinefotógrafo Gordon Willis (nominado al Oscar) por su exhaustiva labor de “envejecer” y desgastar esas imágenes para dar con ese efecto antiguo, además de en muchos casos utilizar lentes y cámaras de los 1920.

Al final logramos empatizar con Zelig y su problema psicológico, es decir, la crisis de identidad. Un tipo que, a pesar de codearse con toda la crema y nata de la sociedad, del mundo cultural y político de su tiempo, de estar presente en muchos puntos geográficos, no logra encontrarse a sí mismo. Es infeliz, inseguro e incluso acaba como militante del partido nazi. Gracias a una joven y tímida psiquiatra (Mia Farrow), puede ser que Zelig encuentre una cura a sus males.

++El DVD tan sólo incluye el trailer cinematográfico.

1 comentario:

Intza dijo...

Hola Àlex, soy Intza.
Ya está abierta la sección de críticas con el logo de pantalla 9.
Quería enviarte una captura de pantalla con la imagen pero no encuentro tu email o gmail, tendrás que pasarte para verla.Lo he dejado fijo al final de las entradas.De momento sólo hay la del Orfanato pero como visito tu blog a menudo conforme vayas haciendolas iré añadiéndolas a la lista.
Por cierto, algo ha pasado en la página principal del blog que se ha vuelto loco.Nos estamos volviendo locos para saber que es porque en el resto del blog no pasa...cosas raras, ya lo solucionaremos.
Espero que te guste como queda y si no, dímelo que lo cambio.
Un saludo
Intza

Páginas vistas en total