martes, 5 de agosto de 2008

THE COURT JESTER * * *

The Court Jester (1956) es una divertida parodia de los clásicos filmes de caballeros, reyes, princesas, y en específico, del personaje de Robin Hood. Dirigida, producida y escrita por Melvin Frank y Norman Panama, ambos supieron explotar los múltiples talentos de ese “hombre orquesta” que era Danny Kaye en esta película musical. Kaye se luce interpretando a un bufón impostor en el castillo de cierto rey medieval.

Desde los créditos iniciales, Kaye demuestra lo bien que sabía cantar, bailar, hacer unas aceptables rutinas de comedia física y, lo que más se agradece, actuar, no maravillosamente, pero sí de una manera aceptable. Kaye interpreta a Hawkins, el fiel seguidor de un héroe de extraño disfraz, mezcla de El Zorro con Robin Hood llamado, precisamente, El Zorro Negro (Edward Ashley), quien tenía un papel muy secundario en la trama.

La trama pertenece a su fiel servidor, Hawkins, quien tiene una presentación divertida, bailando y cantando disfrazado del Zorro Negro, junto a un numeroso grupo de enanos igualmente disfrazados del héroe. Hawkins, por encargo del verdadero Zorro Negro, debe infiltrarse en el castillo del Rey Roderick (el británico Cecil Parker). El Zorro Negro odia la tiranía con la que gobierna el Rey, por usurpar el trono que por herencia le pertenecía a un bebé, que lleva en su pequeño trasero la marca de una flor púrpura. La misión de Hawkins será encontrar la llave del castillo haciéndose pasar por un famoso bufón, para que así el Zorro Negro pueda invadirlo.

Las cosas se complicarán cuando lleguen enredos amorosos para Hawkins (Angela Lansbury será la culpable), brujerías y conspiraciones políticas. El filme no oculta sus intenciones paródicas. Toda ese acartonado diseño de producción (sets que lucen falsos, vestuario de mediana calidad, una pobre ambientación, etc.), lejos de evidenciar un bajo presupuesto, ayuda a que la película luzca más cómica de lo que realmente es, y aumenta su constante tono de comedia.

Además, las canciones tienen letras divertidas, la mayoría cantadas por Kaye, con números musicales geniales, como aquel en el que cuenta al rey y sus invitados cómo llegó a ser bufón. Una parte la dedica a su paso por España y su baile flamenco resulta divertido.

En general, el guión saca partido de un simple gag (el hechizo hipnótico y los chasquidos para dormir-despertar), para llevar a cabo un mínimo de tres rutinas cómicas bien ejecutadas por los actores. Hay una escena estupenda, en el que se involucra un duelo a muerte, que comienza con unas estúpidas pruebas que Hawkins debe pasar para convertirse en caballero, pasando por un hilarante juego de rimas para evitar tomar el veneno de una copa (sí, como en Hamlet), y las dificultades del bufón para acostumbrarse a su nueva armadura.

Aquí no hay otra pretensión que la de construir una burla a las cintas de temática medieval, de espadachines y hasta de los mismos musicales (coreografías concebidas sin un mínimo de complicación), para acrecentar más la broma a los aficionados al género.

1 comentario:

Joel Meza dijo...

Ah, me hice admirador de Danny Kaye a muy temprana edad, por un par de musicales que pasaron en la tele en los 70s. Y no he vuelto a ver nada de él, pero nunca he olvidado lo que me hizo reir por su forma de cantar, bailar y actuar. Eso sí, me extraña (de vez en cuando) que no se le mencione mucho cuando se habla de musicales. Qué bueno que lo tienes ahora en tu sitio, Alex. A buscarla.

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