miércoles, 16 de julio de 2008

NORTHERN LIGHTS * * * 1/2

Música escocesa secuencia tras secuencia, paisajes de la campiña norteamericana que quitan el habla, todo filmado con una bellísima fotografía en blanco y negro, logra el registro de un acontecimiento en apariencia minúsculo e insignificante en Northern Lights (1978), dirigida por John Hanson, Martin Lavut y Rob Nilsson.

Este pequeño pero bello trabajo, empieza con un tono documental ligero y agradable, en el que un anciano, Ray Sorensen, quien murió en 1977, poco después de terminada la producción, empieza su narración en off mientras realiza actividades de lo más cotidianas. Nos contará cómo fue, en su juventud, uno de los acontecimientos más importantes en su vida.

Interpretado en la juventud por un excelente Robert Behling, Sorensen fue un granjero de origen sueco, que en 1915 formaría con otros granjeros vecinos de Dakota del Norte la llamada Liga Independiente (algo así como el antecedente de la “Farm Security Administration” de los años 1930), para defenderse de las limitantes económicas que imponían los comerciantes y de la indiferencia de los bancos, durante una época tan crítica para la economía debido a la Primera Guerra Mundial.

El filme empieza como un documental con la melancólica presencia del anciano Sorensen, que se encuentra escribiendo a máquina sus memorias del acontecimiento. A manera de flash back inicia la dramatización de lo que Sorensen narra. El filme es una suerte de documental que intenta dramatizar, sin efectismos de ningún tipo y un tono sumamente ligero, la vida de Sorensen en Dakota, muy cerca de la frontera con Canadá. Sus vecinos, en su mayoría inmigrantes suecos y noruegos, padecen también la crisis causada por la conflagración mundial.

Fotografiada magistralmente por Judy Irola, el filme dará cuenta de la vida familiar de Sorensen. La muerte de su padre está filmada con una belleza arrolladora, bajo una cruz, en medio de un vasto campo de trigo.

La formación de la Liga Independiente, complicada y conflictiva por el desánimo y pesimismo de muchos granjeros, trabajosamente pudo lograrse. Toda la película gira casi exclusivamente en torno a la formación de La Liga Independiente, pero las imágenes finales del anciano Sorensen, con su semblante nostálgico, triste, pero haciendo ejercicio en el suelo como alma joven en plena efervescencia, son conmovedoras y ayudan a comprender que el amor hacia su esposa y la formación de la Liga, fueron las dos únicas cosas que dieron sentido a su longeva existencia.

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