jueves, 19 de junio de 2008

HULK, GIGANTE DEL CÓMIC, LA TELEVISIÓN Y EL CINE

Los comics han encontrado en el cine una manera de extender su lenguaje. Una buena cantidad de realizadores, por involucrarse en el redituable negocio de una franquicia o por añoranza de un superhéroe de su infancia, retoman historias de estos personajes, víctimas de un suceso traumático que les marcó una doble identidad (Batman, The Phantom,...), con alguna discapacidad doblemente compensada con algún super poder (Daredevil), pertenecientes a un mundo sobrenatural o extraterrestre (Superman, The Shadow) y aquellos que por accidente adquieren habilidades sobrehumanas, psíquicas o mutaciones irreversibles (Spiderman, Fantastic Four, etc), dando a su vida un giro vertiginoso y sentido profundo: auxiliar a la humanidad en momentos de crisis.

The Hulk fue uno de los comics más afortunados en cuanto a adaptaciones –no todas afortunadas- se refiere. Extraído de la imaginación de Stan Lee (creador de Spider-man, los X-men y Daredevil), en colaboración con el dibujante Jack Kirby, en 1962, Hulk nació como una apología hacia la fuerza militar estadounidense, en tiempos en que los estragos de la Segunda Guerra Mundial aún hacían mella, para luego venir la Guerra de Corea y, al terminar esta, la invasión militar en Vietnam. En medio de tal panorama, la historia del Dr. Robert Bruce Banner, un científico que se contamina con la radiación de rayos gamma por salvar a su asistente, Rick Jones, de una explosión nuclear, servía como alegoría del poder de E.U. en el manejo de la fuerza nuclear. Una fuerza capaz de dotar a un hombre común de características físicas extraordinarias, y una fuerza semejante a la diez escuadrones de infantería juntos. Interrumpidos sus experimentos nucleares, en la fabricación de una bomba de rayos gamma para el ejército estadounidense en Nuevo México, Bruce Banner comienza a transformarse en un monstruoso hombre gris, cada vez que se estresaba o enfurecía. El inicial color gris del personaje, fue sustituido por un color verde militar debido, según se dice, a problemas de fotomecánica e impresión del cómic.

Después de una adaptación en dibujos animados a mediados de los 1960, en pequeñas historias junto a Iron man, Thor, Captain America, etc., Hulk tuvo una memorable adaptación televisiva en los 1970, despojada de las originales referencias militares del cómic. El proyecto surgió de un telefilme que sirvió como programa piloto, The Incredible Hulk (Johnson-Neufeld Jr, 1977), aunque ya antes se había realizado The Incredible Hulk: Death in the Family (Levi, 1977). La teleserie fue transmitida de 1978 a 1982, y era una reelaboración de The Fugitive, exitosa serie de los 1960, con la eterna persecución de Javert contra Jean Valjean en el clásico de Victor Hugo, Los Miserables. El programa narraba la penosa existencia fugitiva del Dr. David Bruce Banner (Bill Bixby), un científico que por sus arriesgados experimentos con rayos gamma, se ve condenado a transformarse continuamente en un musculoso monstruo verde (el fisicoculturista Lou Ferrigno) cada vez que se enfurecía. Por si fuera poco, Banner cargaba con la culpa de no haber podido salvar a su esposa de un accidente automovilístico, cuya muerte es atribuida a Hulk, y tenía que cargar también con la persecución obsesiva de un periodista, Jack McGee (Jack Colvin), el único que conocía la identidad secreta del monstruo. Episodio tras episodio, veíamos en los televisores a Hulk salvar al indefenso o alguna mujer en problemas, por diferentes pueblos y ciudades. Aun queda en la memoria de los telespectadores los ojos de Bill Bixby con lentillas verdes, su ropa rasgándose por el musculoso cuerpo de piel verde mientras se transformaba, la ridícula peluca que usaba Ferrigno y el melancólico tema musical a piano que cerraba cada capítulo, con la panorámica del ermitaño Banner caminando por la carretera.

Las posteriores adaptaciones no fueron más que telefilmes basados en la serie, extensiones de su argumento original y con los mismos actores. Mientras se seguía transmitiendo el programa, se estrenó en tele Bride of the Incredible Hulk (Johnson, 1979), un intento de darle un giro romántico a la historia. Más tarde, cuando la serie cumplió su ciclo, vino una serie de telefilmes tardíos que revivirían, temporalmente y con mucho esfuerzo, el éxito de la serie. The Incredible Hulk Returns (Corea, 1988) trajo de vuelta a Bixby y a Ferrigno en un telefilme de mediana calidad, donde Hulk formaba equipo con Thor (Eric Allan Kramer), otro superhéroe de la Marvel. Posteriormente, vinieron dos últimos telefilmes, esta vez dirigidos y producidos por Bill Bixby: The Trial of the Incredible Hulk (1989), ahora haciendo equipo con otro héroe de Marvel, Daredevil (Rex Smith), para medir fuerzas contra un gángster millonario (John Rhys-Davies) y The Death of the Incredible Hulk (1990), el mejor de todos, que mostraba a David Banner, considerado muerto, como empleado de limpieza en un laboratorio y, al mismo tiempo, tratando de curar sus transformaciones. La trama ponía a un grupo terrorista interesado en utilizar los poderes del monstruo verde.

Después de una larga ausencia, Hulk resurgió como producto del boom fílmico relacionado con los comics, con todas las ventajas que ofrece una superproducción de Hollywood: los efectos digitales y un reparto de primer nivel. Fue Hulk (2003), dirigida por el taiwanés Ang Lee, la película que marcó el espectacular debut del gigante verde en la pantalla grande. El enérgico actor Nick Nolte interpretaba el papel del padre (curiosamente llamado David Banner) del Dr. Bruce Banner (Eric Banna, flojo y no muy convincente), mientras la bella Jennifer Connelly era el interés romántico del científico, quien se encuentra huyendo de un general (Sam Elliot) que desea eliminar a Hulk antes que este destruya San Francisco. Ahora son unos experimentos genéticos los que provocaban las transformaciones de Banner en Hulk, y la historia, de tintes freudianos, reflejaba una interesante, traumática y compleja relación padre-hijo, cuando el primero comenzó experimentando consigo mismo, para luego querer hacerlo con su propio hijo. Ang Lee dotaba al filme de su experiencia dirigiendo películas de artes marciales, con un ritmo ágil y una notable capacidad para entremezclar registros variados, como la fantasía y el romance.

El paso de Hulk por el cine se encuentra más cercano a los filmes serie B, con su carga de discursos pseudocientíficos y alegorías de paranoia social sobre una amenaza imaginaria, como lo fueron en su tiempo Gojira (1954) o The Blob (1958). Según Stan Lee, Hulk nació como una fusión del monstruo Frankenstein (de la novela de Mary Shelley), y del Dr. Jekyll and Mr. Hyde (de la novela de Robert Louis Stevenson), y además de ser la representación de la ciencia como fuente de obsesiones humanas, es el símbolo del lado bestial y violento del ser humano, de neurosis dormidas, con referencias claras a Der Golem (1914) e incluso a King Kong (Cooper-Schoedsack, 1933).

Mañana se estrena en España The Incredible Hulk (2008), la última adaptación al cine del personaje creado por Stan Lee, dirigida por el francés Louis Leterrier. Protagonizada (y coescrita) por Edward Norton como Bruce Banner, Liv Tyler, William Hurt y Tim Roth, la película ha sacrificado la complejidad de una trama como la del filme de Ang Lee, por el espectáculo visual y climáticas escenas de acción.
++Reseña mañana viernes.

6 comentarios:

Joel Meza dijo...

Alguna vez leí que en la teleserie el productor (cuyo nombre se me escapa) no quiso que Banner se llamara Bruce, porque Bruce Banner le sonaba "homosexual", así que lo cambió a David. No recordaba que el tema musical me gustaba mucho. Me habías dicho que eres fan del personaje y se nota, Alex. Leeré tu reseña (sigo sin ir a ver la de Norton, por cierto).

Àlex Frias dijo...

Suena interesante lo que me comentas del nombre de Banner Joel, aunque sin duda una tonteria el hecho de que David suene más masculino que Bruce. ¿Entonces qué pasa con Bruce Wayne, alias Batman?

En efecto, soy un fan de Hulk desde niño, incluso me mantengo al tanto de su evolución en los cómics. Lo último que supe es que Hulk consiguió un trabajo de "portero" en una discoteca, y alguien me dijo que también había trabajado de chófer (Esto tengo que verlo).

También soy fan del Hombre Lobo, por lo que ya te imaginarás lo mucho que estoy esperando el remake del clásico de la Univesal, con Benicio del Toro y Anthony Hopkins. Lo que ya ví fue el lobo y se ve espectacular.

Joel Meza dijo...

El Hombre Lobo. No sabía, pero ya hace falta un buen hombre lobo. Desde el del Landis no ha habido uno decente.
¿Bruce Wayne? Batman Y Robin. Y qué.

Ad Ayin dijo...

¿Y al final quien es el director de la de WolfMan? Primero era Mark Romanek pero que se salio por esas clasicas "dierencias creativas".

¿Quien dirige, Alex?

Àlex Frias dijo...

Pues el definitivo fue Joe Johnston (realizador de Hidalgo, Jurassic Park 3, Jumanji...) y ya está en postproducción. A estrenarse hasta el 2009, será larga la espera. Suena bien la elección, Johnston ha demostrado ser un especialista en la dirección de piezas de puro entretenimiento. Saludos Ad!

Joel Meza dijo...

Ah, Jurassic Park 3 fue muy entretenida. Jumanji me aburrió, pero sigo sin ver Hidalgo, de la que sólo he leído cosas buenas.

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