lunes, 31 de marzo de 2008

DVD: SID AND NANCY * * * 1/2

Los dos son seres autodestructivos, imposibilitados para ayudarse uno al otro a salir del agujero de drogacción en el que se encuentran hundidos. Sid and Nancy (Reino Unido, 1986), narra el tortuoso romance entre Sid Vicious (Gary Oldman, magnífico), bajista de The Sex Pistols, grupo británico que marcara época a finales de los 1970 dentro del movimiento musical punk, y Nancy Spungen (Chloe Webb), chica norteamericana sin oficio ni beneficio, que conoció a Sid poco tiempo antes que despegara a la fama.

Dirigida por el ocasional actor británico Alex Cox, estamos ante la clásica trama de las biopics sobre músicos: la pareja romántica, en la que por lo regular el personaje femenino tiene como propósito ubicar-guiar-apoyar a la figura musical masculina, por lo regular decadente, alcohólico y afectado por la drogadicción, en este caso Sid Vicious,...aunque lo mismo podría decirse de Nancy Spungen.

La película inmediatamente nos trae a la mente a Kurt Cobain y Courtney Love (esta última, curiosamente, hace un pequeño y apenas secundario papel), y con ella al notable documental Kurt and Courtney (Nick Broomfield, 1998). De alguna forma, los destinos de Sid y Nancy (para aquellos versados en el rock) serán los mismos que los de la pareja formada por el fallecido integrante de Nirvana. Sid and Nancy es el exhaustivo-exasperante relato de su enfermiza y destructiva relación, que tomara forma en los barrios de Londres, cuando Sid junto a su amigo, el vocalista Johnny Rotten (Andrew Schofield), desastrosos y con tendencias de hoolligans, ofrecían conciertos en círculos cerrados underground, donde todo acababa siempre en provocaciones, pleitos, insultos y golpes.

Todo este conflictivo ambiente musical no podía estar lejos de la vida personal y sentimiental de Sid, dedicado junto a Nancy a drogarse con toda sustancia a su alcance. La realización de Cox es sencilla, práctica, funcional; típica del cine británico de aquella época y que roza el telefilme. La mayoría del tiempo filma con cámara portátil, preocupándose en todo momento no tanto por la parte musical de The Sex Pistols (apenas y vemos algo de la faceta musical de Sid Vicious y Johnny Rotten), sino por hacer un retrato de la intimidad de Sid y Nancy, siempre encerrados en algún sucio apartamento o en el cuarto de un motel.

Por supuesto, la película pertenece por completo a Gary Oldman, que en apenas su segundo largometraje ya estaba dando muestras de lo que en el futuro sería su especialidad: personajes torturados, enganchados en las drogas, el alcohol, explosivos y con cierta dosis de excentricidad. Gary, al igual que Chloe Webb, tienen un amplio margen para la improvisación en los espacios cerrados a los que son confinados por Cox (también autor del guión junto a Abbe Wool). En ocasiones, la atractiva fotografía de Roger Deakins y la intrigante narración, con el inicio cuando Sid es encarcelado en Nueva York, son lucidores, aunque siento que el final queda muy ambiguo. ¿Qué pasó realmente en el cuarto de hotel? Tal vez ni el mismo Sid lo supo bien a bien.

Lo que vendrá es un largo flash-back sobre cómo llegó ahí. El destino de Sid lo conocen bien los nostálgicos del punk-rock.

++No disponible en edición española, aunque sí en Región 1.

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