miércoles, 30 de enero de 2008

DVD: FA YEUNG NIN WA * * * *

El realizador chino Won Kar-Wai ha destacado por ser un profundo analista de las relaciones humanas y sus intrincados mundos, como lo demostró, por mencionar algún ejemplo, en la intrigante Happy Together (1997), retrato doloroso y sensible sobre la relación amorosa de una pareja homosexual. Won Kar-Wai, nunca complaciente, con una capacidad artesanal prodigiosa y un admirable talento para la puesta en escena, narra en Deseando Amar (Huayang Nianhua, Hong Kong-Francia, 2000) otro relato romántico, sobre el amor, el sufrimiento y la devoción en las relaciones humanas.

Deseando Amar es austera en sus detalles argumentales, contrastando con el entorno colorido y ágil de sus personajes. A pesar de ser una película romántica, no existirán escenas eróticas de ningún tipo, tan sólo ligeros flirteos entre el Sr. Chow (Tony Leung) y la señora Li-Zhen (Maggie Cheung), pequeños acercamientos que experimentan en una relación platónica, dentro de la que logran establecer una profunda complicidad, donde los gestos, las actitudes y las miradas sustituyen palabras y frases.

Chow y Li-Zhen se conocen en una casa de huéspedes, a la cual llegan con sus respectivas parejas. Los rumores sobre una posible relación entre ellos, no se dejarán esperar en el concurrido lugar, cuando en realidad el único contacto entre ambos son pequeños saludos y pláticas en los pasillos de la casa, y en las calles cercanas. Sin embargo, sus vidas, temores, frustraciones y desencantos, son revelados a través de su miedo a estar siendo engañados por sus respectivas parejas, lo que originará una amistad íntima, que no provocará otra cosa que hacerlos sentir más solos.

El manejo de la cámara y la fotografía acentuará el ambiente íntimo y de complicidad entre los dos personajes, recurriendo a encuadres extremos, forzados, en ocasiones muy cerrados. Li-Zhen encuentra en su afición al cine su refugio y escape a la triste realidad que la envuelve, y Chow en su trabajo para un periódico como jefe redactor, en sus cenas callejeras con tallarines, luz y humo. El diseño de arte, muy realista y cuidado en sus detalles, subraya la sensualidad latente entre los personajes, atormentados por la rutina.

Los rostros de sus parejas, curiosamente, nunca son revelados, como si la fuente de las frustraciones de Chow y Li-Zhen fueran sus cónyuges. El Leit motiv musical, una bella pieza en cello a cargo de Shigeru Umebayashi, es magnífico y sirve para complementar y dar más forma a la personalidad de Li-Zhen, al escucharlo cada vez que la vemos caminar y congelarse a lo lejos.

En la tranquila conclusión de la película no habrá los mares de lágrimas, o consecuencias trágicas como podría esperarse, ya que Won Kar-Wai escapa a las complacencias típicamente occidentales del cine hollywoodense. Las virtudes de este sensible trabajo están en su delicada narración, en su excelente ejercicio fotográfico de color, luces y sombras (las escenas nocturnas filmadas en la calle son notables), además de estar libre de discursos moralizantes, que terminarían echando por la borda la inocencia y fragilidad de sus personajes.

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