jueves, 31 de enero de 2008

CINE ANIMADO: CHICKEN LITTLE * * 1/2

La Disney cumplió su palabra, y su largometraje animado Chicken Little (E.U., 2005), fue el primero que realizaron con tecnología digital. Con todo, sus personajes guardan todavía mucho del viejo estilo de la Disney. Es una experiencia extraña apreciar todo el aspecto visual del filme, dirigido por Mark Dindal, al ver a todos esos animalitos, de una clásica conceptualización disneyana, con una apariencia tridimensional.

En ese sentido, Chicken Little no propone mucho visualmente (ahora ya podemos ver dibujos animados de Mickey Mouse, Donald, etc., animados tridimensionalmente), pero su personaje principal, un pollito con gafas, acomplejado por su tamaño, tiene el suficiente atractivo y gracia para que el filme se pueda ver, con algunos gags graciosos y otros no tanto.

Zach Braff da voz a Chicken Little, un pollito nervioso, alarmista y paranoico, que tiene la costumbre de asustar a todos los habitantes de su pueblo (animales variados: osos, leones, conejos, perros, etc.). Su padre, un gallo viudo (voz de Garry Marshall), vive avergonzado por las disculpas que tiene que ofrecer por las falsas alarmas de su hijo, lo que provoca otro trauma a la ya de por sí difícil existencia de Chicken Little.

El filme de Dindal tiene un buen comienzo, en el que la Disney se atreve a ser autoparódica, en un relato con tintes de comedia costumbrista, hasta que tiene un inesperado giro que se quiere fantástico: un pedazo del cielo cae justo en la habitación de Chicken Little. De este delirio fantástico, en cierta medida atractivo por su comicidad (la forma en que los personajes lo aprovechan como espejo), la película se transforma en una aventura de ciencia ficción, tomada directamente de... ¡La Guerra de Los Mundos!

Será por la fiebre que causó en su momento la adaptación de Spielberg de esta obra literaria de H.G. Wells, o por lo que sea, pero lo que era en un principio un simpático relato, se convierte en una poco original revisión infantil de La Guerra de los Mundos. Mientras, la edición y los gags se van tornando cada vez más caóticos.

En efecto, la invasión de unos extraterrestres que manejan artefactos de grandes tentáculos, y lanzan rayos de calor para desintegrar a uno que otro animalito desprevenido, será el pretexto para que Chicken Little tenga su momento heroico edificante, y aquí vendrá el otro plagio: la historia de E.T., con el rescate que tiene que hacer el pollito de un extraterrestre bebé, peludo, naranja y con tres ojos, que supuestamente han olvidado los platillos voladores.

Habrá momentos tanto exasperantes (los amigos de Chicken Little, un voluminoso cerdito y una patita fea, son unos desafortunados personajes cliché), como graciosos (casi todos a cargo del pollito). Sin embargo, nada lo suficientemente imaginativo y original, como para ser un buen debut de la Disney en las tecnologías digitales. La película sigue el camino de la Pixar, Fox y Dreamworks: el tipo de bromas de la primera, las pretensiones paródicas de la última, los créditos finales, etc., en una elemental historia sobre las complicadas relaciones entre un padre y su hijo, al estilo del Finding Nemo de la Pixar. En fín, el esfuerzo es válido para la Disney, todavía hay mucho trecho por explorar para esta legendaria casa de animación en el rubro digital.

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