lunes, 14 de mayo de 2012

SLACKER * * * 1/2



Slacker (1991) no está muy lejos de parecerse a Waking Life (2001), ambos filmes del siempre experimental Richard Linklater. Slacker fue de sus primeras películas, de bajísimo presupuesto, en donde un montón de personajes anónimos tienen encuentros y desencuentros, así como diálogos sobre casi todo tipo de temas. Richard Linklater es el primero en aparecer, que tiene un monólogo explicando, con lujo de detalle, la premisa de la película: ¿Qué pasaría si yo hubiera tomado otro camino en lugar de este? Luego de bajarse de un autobus, toma un taxi y recita su diálogo a un taxista, el cual no dice nada ni parece importarle mucho de lo que habla su pasajero. Pocos minutos después, Linklater se baja del taxi y es testigo de cómo una mujer es atropellada. Sin saber qué hacer, la examina, mientras una mujer trotando le aconseja no moverla. Otras personas pasan, no hacen nada. Todo está envuelto con la total indiferencia ante el hecho.

A lo largo de hora y media que dura el filme, vemos lo que podría clasificarse como un conjunto de minihistorias y viñetas, que a raíz del atropellamiento se van desarrollando. No parecen tener una conexión entre sí, pero de alguna forma se relacionan. No hay personajes principales ni secundarios, ni una trama. La idea básica, es que un personaje tras otro nos vayan conduciendo por caminos inesperados, encuentros furtivos, escenarios distintos, todo en un sólo día, recorriendo los barrios marginales de Austin, Texas.

Un personaje que presenció el accidente, nos conduce a su casa, en donde tiene un altar donde, al parecer, practica brujería. Corta fotos de un anuario y las coloca ahí. Segundos después, es arrestado y dos peatones que lo ven, nos llevan ahora por otro camino y escucharemos su diálogo sobre lo que ven. Hay episodios interesantes. Los mejores y más entretenidos, son los del tipo "freakie" que habla sobre ovnis, extraterrestres, ciencia ficción, afirmando que el hombre llegó a la Luna desde los 1950, a un chico que se encuentra en la calle; aquel del ladrón que se mete en la casa de un viejo anarquista que, recordando a George Orwell y Ernest Hemingway, estuvo en Barcelona para pelear en la Guerra Civil Española ("La pasión por la destrucción es también una pasión creativa").

También es memorable el nerd obsesionado con el asesinato de John F. Kennedy, que ha leído toda la bibliografía habida y por haber al respecto, o el de los dos sujetos del auto convertible. No es lo mejor en la filmografía de Linklater, pero si de lo más interesante, que sentó las bases para sus futuras películas y temas. Nada más faltó ver a Ethan Hawke y Julie Delpi aparecer filosofando sobre la vida.

No hay comentarios:

Páginas vistas en total