lunes, 23 de enero de 2012

MÄN SOM HATAR KVINNOR * * * *


Noomi Rapace como "The Girl With the Dragon Tattoo".


Esta es la primera adaptación cinematográfica de la exitosa trilogía de libros “Millenium”, best sellers escritos por el novelista sueco Stieg Larsson. Tan exitosa es, que ya se produjo en Suecia una teleserie basada en las novelas (2010), y Hollywood ya produjo su propia adaptación de “Män som hatar kvinnor” (“Los hombres que no amaban a las mujeres”),  conocida internacionalmente como “The Girl With the Dragon Tattoo”. El realizador danés Niels Arden Oplev dirige este sorprendente thriller, cuyo principal tema es el abuso sexual infantil, del cual fue víctima su protagonista femenina, Lisbeth (Noomi Rapace, quien interpreta al personaje en toda la trilogía),  una hacker con look dark. A pesar de su gran talento técnico, Lisbeth es de personalidad dura y sin mucha sensibilidad para las relaciones sociales. La chica trabaja haciendo “investigaciones” (léase  espionaje virtual) para una empresa, y su principal objetivo es un periodista, Mikael Blomkvist (el ahora internacional Michael Nyqvist), el cual se encuentra enfrentando cargos por difamación en contra de un poderoso hombre de negocios.

La película está ambientada tanto en Estocolmo como en las afueras de la ciudad, en específico, en una isla, en donde vive la adinerada pero obscura familia Vanger. Alguno de sus miembros, incluso, fue simpatizante de los nazis. Henrik (Sven-Bertil Taube), uno de los miembros veteranos -y el más agradable- del clan Vanger, decide contratar a Mikael para que investigue la misteriosa desaparición, en 1966, de su sobrina, Harriet, la cual la familia cree fallecida. Por una antigua conexión con la familia, Mikael acepta el trabajo, el cual consiste en, al menos, intentar saber qué pudo haber pasado con Harriet, después de 40 años de no saber nada. Así, el caso vuelve a estar abierto. En tanto, Lisbeth, quien pasó una temporada en un hospital psiquiátrico, se encuentra reviviendo el infierno del abuso sexual  en manos de su nuevo guardián (la venganza que tramará es un bien urdido, casi suicida pero liberador, chantaje), siendo atormentada por una pesadilla en la que se ve a sí misma, de niña, prendiendo fuego a un hombre.  Por el espionaje que mantiene sobre Mikael, Lisbeth se entera de su nuevo trabajo de detective, y decidirá compartir sus   respuestas a las claves secretas que el periodista va encontrando en el caso Harriet.

Es una mancuerna improbable pero atractiva la que acaban formando Mikael y Lisbeth. Al menos en el filme, es ella quien acaba robándose la historia, gracias a su explosiva combinación de rudeza, habilidades físicas, fuerza, un look que no pasa desapercibido y, lo mejor, su inteligencia. Ah, claro, y ese impresionante dragón que lleva tatuado en su espalda. En ese sentido, Lisbeth tiene un trasfondo psicológico, el cual hace todavía más interesante la trama (que si bien me gustó más el filme de Fincher, su versión adolece el no tenerlo o, al menos, el haberlo “suavizado” un poco). Además, la investigación, en la que se incluyen las últimas fotos tomadas de Harriet en un desfile y citas de la Biblia, es bastante entretenida y nada tediosa, gracias a la ágil narración. En medio de paisajes gélidos (puntos a favor para la buena dirección fotográfica), los aficionados a las  historias de crimen y misterio “whodunit”, en la mejor tradición de Agatha Christie, sentirán que la película (de 2 horas y media de duración) se va como agua.       

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