martes, 2 de agosto de 2011

HANCOCK * * 1/2

Jason Bateman y Will Smith en "Hancock".

La premisa de que un superhéroe pueda necesitar rehabilitación, ir a “Alcohólicos Anónimos” y terapias de control de ira, es lo que propone esta extraña y peculiar película de superhéroes. Como parodia de este género, Hancock funciona. La idea en papel pudo sonar atractiva, pero faltó llevarla más allá de lo que inicialmente propone. Will Smith es el Hancock del título, un superhéroe con problemas de alcoholismo y una pésima actitud. Hancock, quien más bien parece un vagabundo, al tratar de hacer el bien, causa un sin fin de destrozos en la ciudad, y en general, el malestar de toda la sociedad.

Lo anterior da pie a los principales gags de la película y a impresionantes efectos especiales. Will Smith tiene la actitud necesaria para encarnar al personaje. Su encuentro con un publirelacionista (Jason Bateman) es el inicio de una nueva vida para Hancock, llena de sorpresas. El giro de la historia casi a la mitad es una de las sorpresas ocultas, absurda y cómica a la vez. El problema es que las virtudes del guión llegan hasta aquí, para luego quedarse sin combustible. Lo peor, es que no hay un villano que sea detestablemente carismático. Y eso, en un filme de superhéroes, es imperdonable.

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