lunes, 29 de noviembre de 2010

CONTROL * * * 1/2

Sam Riley como el trágico pero talentoso músico Ian Curtis en "Control".

El realizador de Control (2008) es el fotógrafo holandés convertido en cineasta Anton Corbijn. No podría haber mejor persona para dirigir una biopic sobre Ian Curtis, vocalista del grupo Joy Division. Corbijn fue quien más fotografió al grupo de Manchester. Sus fotos en blanco y negro son famosas y han recorrido el mundo. De hecho, la película está filmada en una bella fotografía en blanco y negro, por lo que la sensibilidad de todo el trabajo remitirá inmediatamente a esas fotografías de finales de los 1970. Esta fue la época de mayor éxito de Joy Division, hasta que el suicidio de Curtis, el 18 de mayo de 1980, provocó la desintegración del grupo.

Los miembros sobrevivientes del grupo, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris, formaron más tarde una nueva banda, “New Order”. Una banda con éxito, aunque sin la resonancia original de Joy Division. Si bien ha sido dirigida por alguien que conoció de primera mano a la banda y convivió con ellos, Control no revela grandes datos o información valiosa sobre Joy División. Está basada en el libro escrito por Debora Curtis (Samantha Morton), “Touching from the distance”, esposa de Ian y con quien procreara un hijo. Lo que sí revela la película son aspectos interesantes sobre la vida personal de Ian Curtis, rasgos de su comportamiento y personalidad, como el hecho de que sufría de un desorden bipolar y epilepsia.

Si uno quiere saber más del grupo, ver un trabajo fílmico más completo y que profundice más sobre la banda y la vida de sus miembros con Ian Curtis, yo recomiendo mejor ver el documental “Joy Division”. Ahí se pueden ver entrevistas con los miembros de la banda y sus anécdotas sobre Curtis, entrevistas con el mismo Anton Corbijn y otras personas involucradas en la producción de los discos, manager, etc.

Quien se encarga de dar vida a Ian Curtis es Sam Riley, un actor no muy conocido, ni muy parecido a Curtis. De hecho, los actores que dan vida al resto de los miembros de la banda (Joe Anderson, James Anthony Pearson y Harry Treadaway) tampoco se parecen mucho a estos. Al tener experiencia como cantante, Sam Riley logra hacer algo más que una simple imitación de movimientos en el escenario y de la voz. Nunca he considerado que un actor tenga que parecerse físicamente mucho al personaje de la vida real que está interpretando, en tanto consiga hacer un reflejo casi exacto de su personalidad, lo más cercano posible. Sam Riley realmente consigue darnos una idea muy cercana de cómo pudo ser Ian Curtis. Además, se cuenta con la asesoría de primera mano de Deborah Curtis.

Un chico tímido, que encontraba refugio escribiendo en plena soledad, es el retrato de Curtis que predomina en Control. De hecho, creo que los mejores momentos de la película son los musicales. Los conciertos están genialmente escenificados, la producción musical es de lujo. Parece que estamos viendo nuevamente la primera presentación en televisión de Joy Division, en el programa musical conducido por el famoso Tony Wilson (Craig Parkinson), propietario de “Factory Records”, la disquera con la que Joy Division grabó la mayoría de sus discos.

Además, otro de los fuertes de la película -el más obvio- es la dirección fotográfica, la cual, irónicamente, no está a cargo de Corbijn sino de Martin Ruhe. De todas formas, es clara la visión del Corbijn fotógrafo en muchas tomas de la película. Es evidente que el realizador conoce a la perfección las locaciones, todas ellas originales, en las que fue rodada la película. La casa de Curtis en la película es la casa que habitó el cantante con su esposa, y te deja frío ver la escena del suicidio filmada en la misma cocina donde ocurrió todo en realidad.

Lo que es cierto también, es que como biopic Control no está lejos de recordarnos otras tantas biopics de músicos atrapados por las drogas, alguna enfermedad incapacitante o por sus propios demonios. Debo reconocer que, viendo la película, acabé admirando menos a Curtis como persona que como el talentoso músico que fue. Admiré también su lucha contra la epilepsia. Un chico emocionalmente vulnerable, incapaz de afrontar la doble vida romántica que llevaba con una hermosa chica belga, Anik Honore (Alexandra Maria Lara), silencioso, pero que al pisar el escenario se transformaba completamente, entrando en una especie de trance por la música.

++El DVD español tan sólo contiene de extras ficha técnica, ficha artística y otros títulos. El DVD región 1 contiene extras más interesantes, como un "detrás de cámaras" con entrevistas al realizador y el reparto, el vídeo original de la presentación en TV de Joy Division, vídeo musical del tema que puede escucharse en el roll de créditos, y mucho más. 

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