lunes, 3 de mayo de 2010

DE VILDE SVANER * * *

"De Vilde Svaner" (Los Cines Salvajes) es un pequeño experimento fílmico, que combina la artesanal técnica del decoupage con modernos efectos especiales.





No hace mucho comentaba sobre la exposición dedicada al diseño de arte y vestuario de De Vilde Svaner (The Wild Swans, 2009), en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México, a cargo de la reina Margarita II de Dinamarca. Viene el turno para la reseña de la película, dirigida por Peter Flinth y Ghita Norby, un pequeño trabajo experimental que pisa los terrenos del telefilme, y que destaca, precisamente, por su diseño visual. Otra cosa que me ha agradado, es que solamente dura 60 minutos, una duración justa para entretener y mantener interesados a los niños de la generación Harry Potter, que tal vez jamás hayan escuchado el nombre de Hans Christian Andersen, autor del cuento en el que se basa la película.

El experimento llevado a cabo por los realizadores, es similar al de Eric Rohmer en L’anglaise et le duc (2001), en el que los escenarios eran pinturas, digitalizadas e insertadas con la técnica del green screen. En The Wild Swans, Margarita II creó los escenarios con la técnica del decoupage, es decir, collages hechos con recortes de papel y montados en cartulinas. El resultado en pantalla es impresionante, en especial, porque los actores se notan bien acoplados con estos fondos, con cierta calidad tridimensional a través de un tratamiento digital. La experiencia es muy cercana a ver las fotografías de un libro cobrar vida.

La historia (adaptada también por Margarita II) tiene elementos constantes en la obra de Andersen. La princesa Elisa (Stine Fischer Christensen) tiene que huir del castillo cuando su madrastra (Benedikte Hansen), en realidad una bruja malvada, transforma a sus 11 hermanos en cisnes, al estorbarle en sus malvados planes de dominar al rey y su reino. Tiempo después, Elisa se reencuentra con sus hermanos, y en una de las mejores escenas los 11 cisnes llevarán volando a su hermana en una red a un país lejano, para tratar de encontrar una cura al hechizo de la madrastra.

A partir de aquí, casi todo avanza de manera predecible. En una escena se nos presentan lo que podrían ser los primeros zombies en una obra literaria infantil, los “no muertos”. Estos “muertos vivientes” rondan un cementerio, alimentándose de cadáveres, lugar al que Elisa tiene que ir para conseguir una hierba mágica, que podría ser el antídoto para el hechizo. La escena, aunque dura apenas unos segundos, resulta perturbadora. Me gustaría saber cómo está descrita por Andersen en el cuento original. Por ahora, en esta versión cinematográfica (vale decir que no es la primera, ya que existe una versión animada previa, en el cortometraje dirigido por Vladlen Barbe), la escena luce terrorífica (incluso para niños, me animaría a decir), el contrapunto perfecto para un cuento de hadas de este tipo.

The Wild Swans no es del todo perfecta, a pesar de que sus cisnes animados lucen convincentes y de que la escena del sueño de Elisa es otra de las que permanece en mi memoria. En dicho sueño, Elisa se encuentra con una “bruja buena”, de nombre Fatamorgana (Ghita Norby). Sin embargo, al final no sabemos, por ejemplo, qué fue de la madrastra diabólica. Es innegable, al menos para mí, que una de las cosas que más se disfrutan al leer un cuento de hadas, es ver cómo son aniquiladas las fuerzas del mal.

++ Sin fecha de estreno en España.

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