jueves, 4 de marzo de 2010

FOUR ROOMS * * 1/2

Tim Roth es lo más rescatable en Four Rooms, un proyecto irregular que debe verse con las neuronas relajadas.




Antes de escribir esta crítica, estaba tentado a calificar Four Rooms (1995) como una película rotundamente fallida, con todo y que Tarantino participó con un cortometraje, caótico y sin mucho sentido. Aunque pensándolo bien, sería injusto si califico así un proyecto que no pretende ser más que una reverenda tontería, con personajes e historias que sobrepasan los límites de lo estúpido. Hay que aceptarla como tal, ya que sólo así la experiencia de ver esta película camp, ambientada en un famoso hotel, será medianamente soportable. La actuación de Tim Roth, chaplinesca y keatonesca en partes iguales, interpretando al bell boy del hotel, es lo que acabó gustándome más en Four Rooms. Tim Roth casi te hipnotiza con su galería de gestos, voces y movimientos, dando vida a un tipo que finge ser estúpido pero que, al final, revela toda su malicia e inteligencia, especialmente cuando se trata de ganar dinero.

La película está formada por 4 cortometrajes, que narran 4 historias que suceden en el hotel la noche de Año Nuevo. Todas ellas tienen en común a Ted, el bell boy en cuestión, quien irá metiéndose en un enredo tras otro, saliendo más o menos airoso de todos ellos. La estafeta le es transferida por un anciano bell boy, quien presume haber sacado a pasear a Rin Tin Tin. Se trata de un hotel viejo, pero con cierto aire de leyenda e historia. Gracias a Ted, la película mantiene cierta unidad. De no ser por este personaje, Four Rooms acabaría ahogada dentro de su propia irregularidad, con un amplísimo reparto de caras famosas. Madonna, Lily Taylor (una actriz que normalmente me gusta mucho) y Valeria Golino, entre otras, protagonizan “The Missing Ingredient”, dirigido por Allison Anders, sobre un grupo de brujas que llegan al hotel para realizar un ritual. Como el título indica, habrá un ingrediente faltante, simplemente escatológico, y el mencionarlo sería ya revelar mucho de la trama y de cómo solucionaran el problema las brujas. Baste decir que Ted estará ahí para ayudarles.

Tanto “The Missing Ingredient” como el corto de Tarantino, “The Man From Hollywood”, son los dos trabajos menos logrados. El de las brujas intenta con muchos esfuerzos ser gracioso, cosa que no consigue en ningún momento, y es predecible, ya que juega con la vieja fantasia del bell boy enredado con una atractiva huésped. Como historia es más sólida que la dirigida por Tarantino. En esta última aparece Bruce Willis, nada más dando gritos por todo el cuarto, una atractiva actriz (Jennifer Beals) que de lejos pasaría por Uma Thurman, así como un insufrible actor latino (Paul Calderon), que todo el tiempo quiere hablar como negro. Es decir, nada más faltó John Travolta y Samuel L. Jackson para tener al reparto de Pulp Fiction. Lo único interesante aquí, es que se rescata un viejo juego visto en un episodio de “Alfred Hitchcock Presents: The Man From Rio” (en realidad, titulado “Man from South”, de 1960 y basado en una historia de…¡Roalh Dahl!), protagonizado por Peter Lorre y Steve McQueen. En el juego, Lorre apuesta que McQueen no podrá encender su encendedor 10 veces seguidas en un minuto. El corto se pierde entre la verborrea de Tarantino y del resto de los personajes, con una cámara que casi todo el tiempo está recorriendo la habitación, hasta que lo mejor, el desarrollo de la apuesta y su humor negro, queda reducida a unos cuantos minutos finales.

Me gustaron mucho más el corto de Robert Rodríguez, “The Misbeheavers”, y el dirigido por Alexandre Rockwell, “The Wrong Man”. El trabajo de Rodríguez, protagonizado por una familia mexicana (con Antonio Banderas como el padre), es algo más redondo y políticamente incorrecto, con un par de niños bebiendo champaña, fumando, jugando con la jeringa de un junkie, el niño viendo un canal porno (en realidad nada más es Salma Hayek bailando en un diminuto traje) y…oliéndose los pies. Los niños hacen la vida imposible a Ted, y la gracia de todo reside en las llamadas constantes que le hacen a la recepción. El final tiene un buen ritmo y una edición trepidante, mientras que su revelador final (es decir, la fuente de ese mal olor) se extiende hasta fuera del hotel. Un grupo de chicas drogadas (Marisa Tomei entre ellas) juegan videojuegos en un apartamento. ¿Quién habrá dirigido este pequeño segmento? Es un misterio.

“The Wrong Man” tiene una historia inconsistente, y su gracia reside en darle vueltas y vueltas a su premisa: la confusión de un gángster borracho (David Proval), quien cree que Ted es el hombre con quien su esposa (Jennifer Beals) lo engaña, a quien tiene amarrada y amordazada a una silla. Aunque el realizador no consigue jamás llevar su premisa más allá de unos rutinarios diálogos, la mejor parte es la claustrofóbica escena en el baño, con una original manera de colocar la cámara. De hecho, si hay una idea central, no nada más en este, sino en todos los cortos, es precisamente lo claustrofóbico, el hecho de que Ted se vea metido en toda clase de embrollos dentro de los cuartos. “The Wrong Man” es el corto que mejor consigue transmitirlo.

++Four Rooms no se encuentra editada en DVD en España. Disponible en región 1 y en región 4.

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