martes, 15 de septiembre de 2009

SHORTBUS * * 1/2

Si bien presenta una premisa interesante, en Shortbus acaba pesando más la polémica por sus escenas de alto contenido sexual.





El nivel de controversia que causó Shortbus (2006), segundo largometraje del actor, guionista y realizador John Cameron Mitchell, sobrepasó lo que termina ofreciendo la película. Shortbus es un conjunto de historias sobre treintañeros en Nueva York, que sufren lo indecible por sus huecas vidas sexuales, sin saber a ciencia cierta lo que quieren o lo que buscan. Los personajes intentan obtener alguna respuesta y refugio en el club nocturno que da nombre a la película, en el que sus miembros ejercen el sexo libre, como quieran y con quien -o quienes- quieran.

La película se ha vendido sola, gracias a sus polémicas escenas de sexo explícito y real. Nada nuevo bajo el sol, si tomamos en cuenta que escenas como estas ya se han podido ver en filmes como Baise-Moi o 9 Songs, que independientemente de lo fallidas o logradas que sean sus historias, saben usar este tipo de escenas sexuales como un buen eje dramático. El problema principal de la cinta de Cameron Mitchell, es que sus contadas escenas de sexo no son más que un vehículo intencional para causar polémica, tan sólo para impactar sin mucha justificación.

Escrita por Cameron Mitchell, Shortbus no deja de parecer una cinta de Woody Allen versión “X”, en la que vemos a personajes similares de la filmografía alleniana: el personaje femenino al borde de la neurosis, Sofía (Sook-Yin Lee), quien a pesar de ser terapeuta sexual, nunca ha sido capaz de sentir un orgasmo en la activa vida sexual que lleva con su marido. La trama es la revisión de la vida sexual de Sofía y su lucha por lograr sentir un orgasmo, internándose en los bajos mundos del club “Shortbus”, experimentando con todo lo posible.

Sin embargo, la película estará más inclinada a la homosexualidad masculina, en su estudio emocional y existencial de la vida de una pareja que, al parecer, ya no es feliz. Uno de sus miembros es un salvavidas en un deportivo, deprimido y con la idea del suicidio rondándole la cabeza. El motivo es que su novio, diametralmente opuesto en carácter, desea vivir experiencias promiscuas y romper las ataduras sentimentales. Ambos acudirán a Sofia para que les asesore y logren salvar su relación.

Como trasfondo está el escenario de la “Zona Cero”, el inmenso terreno ruinoso donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas, alegoría sobre cómo esta violencia ha marcado también a la juventud, que ahora no desea más que vivir el sexo al máximo para liberar fantasmas ocultos. Es un tema que, con bastantes esfuerzos, logra sostener una película que acaba precipitándose en sus conclusiones, que nunca encuentra el tono adecuado, sin decidirse bien por la ácida comedia sexual o el melodrama fuerte.

El mensaje de Shortbus es contundente: el sexo es un arma de doble filo y el amor no inexiste. Y si el amor existe, sólo hace sufrir y jamás existirá junto al sexo. El sexo, según la película, es mejor tenerlo sin fijarse con quien, y sus momentos de plenitud, irremediablemente, se alcanzan en soledad.

3 comentarios:

Erika Diana dijo...

Yo la vi en Antara, me encantó, además Mitchell canta increíblemente bien. Por cierto estuvo presente esa ocasión. Es una película muy original para mi gusto, le gusta mucho dar de que hablar, además me pareció una persona muy sencilla y talentosa. No puedo dejar de mencionar las actuaciones impecables y un guión estupendamente bien escrito.

Àlex Frias dijo...

Hola Erika! Qué sorpresa! Pues creo que no coincidimos mucho. jajaja Yo no exageraría mucho en cuanto a las actuaciones y el guión. Te mando saludos!!

Erika Diana dijo...

Creo que me gustó por lo que mencionas acerca de que parece una peli de Woody Allen en versión XXX, adoro las pelis de Woody. Es verdad debí escribir aquí desde hace ya mucho tiempo, te mando muchos besos y abrazos. Eres un gran critico!!! ( aunque en esta peli no coincidamos, eso lo hace mas divertido. )

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