lunes, 3 de agosto de 2009

DETRÁS DE LAS CÁMARAS

"Una película es un acto de fe, un acto de fe de los actores hacia tí, de ti con los actores, del público hacia la película. Y, desde el momento en que ví a Sarah, a esa chica medio rubia, minúscula, frágil, con aspecto de no haber roto un plato (luego supe que había roto unos cuantos), tuve una fe absoluta en que ella era Ann. Sé que debería explicarlo, pero es como intentar explicar porqué hay personas que detestan los dulces o porqué salimos sin paraguas los días que llueve.

[...] Sarah se transformó en Ann hasta tal punto que, cuando la veía con las niñas que hacen de sus hijas en el filme, me olvidaba de que no era su verdadera madre. El día en que tenía que morir en la película, por un momento creí que había muerto y casi me da un síncope. Aún ahora, me siento tan cerca de ella que me es muy difícil definirla. La recuerdo hablando apasionadamente de política con los eléctricos del rodaje, bebiendo ginger ale sin parar, aprendiendo a decir en castellano "vas a tu puta bola", jugando en la arena en Sitges el verano pasado. Es una tía cojonuda, una actriz formidable y algún día dirigirá películas buenísimas. Al tiempo."


Extractos de una entrevista realizada por la periodista Beatrice Sartori, para el diario El Mundo, a la directora catalana Isabel Coixet, con motivo del estreno de su película My Life Without Me (2003).

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