jueves, 18 de junio de 2009

EL CARTEL...CLÁSICO.


Diseñado por Richard Amsel, el cartel de Hello, Dolly! (1969) es un colorido homenaje a los carteles teatrales de principios de siglo XX.


Vuelvo esta semana con un cartel de inspiración en el art nouveau y el modernismo. El cartel del musical Hello, Dolly! (1969), dirigida por Gene Kelly, recurre a un trabajo de ilustración colorido, tomando como base una circunferencia para el acomodo de los retratos de sus protagonistas, así como muchos otros elementos gráficos.

La propuesta visual contrastante, entre el carnavalesco juego de colores de su ilustración y el fondo blanco. Richard Amsel, creador del cartel, es un gran ilustrador y siempre he admirado su trabajo. Amsel es responsable del segundo cartel de Chinatown al que hice referencia la semana pasada, así como de otros buenos trabajos, como los carteles de The Sting, el par de carteles de Raiders of the Lost Ark, Lucky Lady, etc. En casi todos sus carteles puede verse siempre la firma “AMSEL”, donde el trabajo de ilustración tiene un peso fundamental, aspecto evidente en el cartel de Hello, Dolly!.

En este cartel Amsel no se nota muy preocupado por el realismo visto en sus posteriores carteles. Los rostros de los protagonistas, Barbra Streisand y Walter Matthau, no tienen mucho detalle en sus colores altamente contrastados. Aquí, Amsel parece tomar como inspiración directa carteles teatrales de principios de siglo XX, en especial, por esa forma de componer todo magníficamente dentro de la circunferencia.

Lo que llama más la atención, es la gran cantidad de flores sobre el sombrero de Barbra Streisand, un laborioso trabajo en donde cada flor es concebida gráficamente como patrones circulares geométricos, que nos reafirma el cómo toda la ilustración está basada en circunferencias.


Este segundo cartel, gráfica y artísticamente poco inspirado, no tenía otra intención más que una evidente promoción de la película.

La idea festiva, basada en todo este juego de colores, está notablemente plasmada. El sombrero de Streisand juega un papel importante en la ilustración, al añadir, en su juego de líneas curvas, más movimiento al que ya agregan las flores arriba, y abajo las líneas de colores que sirven de fondo a los personajes.

El fondo blanco ayuda a que esta composición geométrica compleja, que despierta fascinación en quien guste observar el cartel con detenimiento, resalte y sea el centro de atención. El acomodo del título alrededor de la ilustración es teatral. Su diseño tipográfico es arriesgado, al haberlo comprimido para que se ajustara más a la circunferencia.

Por otro lado, el haber colocado debajo las imágenes en miniatura de los mismos actores, ayuda más a crear un efecto de "inmensidad" de la ilustración. Mientras, el legible, limpio y equilibrado diseño de los créditos en la parte inferior, sobre el cual se sitúan los actores en menor tamaño, son una muestra más de cómo Amsel era un maestro en la combinación de contrastes y pesos visuales.

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