domingo, 3 de mayo de 2009

TIDELAND * * 1/2

TIDELAND: Jodelle Ferland divirtiéndose a su manera con una Barbie.

“Advierto una cosa: esta película no va a gustarle. Puede ser que llegue a odiarla, puede llegar a amarla,…con suerte le hará pensar.”, con esta advertencia introductoria, de boca del propio Terry Gilliam, empieza Tideland (2006). La advertencia no es para menos. Gilliam nos somete a un aparente cuento infantil que, irónicamente, está lejos de ser para niños. Adaptación de la novela homónima de Mitch Cullin, Tideland es un cuento obscuro, retorcido, surrealista y con mucho humor negro.


Tideland está lejos de ser lo mejor que ha dirigido el ex Monty Pithon, quien este año estrena nueva película, The Imaginarium of Doctor Parnassus. Lo mejor, sigue siendo su visión delirante y surrealista, donde persiste su visión a lo "Fear and Loathing Las Vegas" (1998),  específicamente durante la primera parte. Rose (Jodelle Ferland) es una niña que vive una tormentosa existencia con sus padres drogadictos. Rose (de 10 u 11 años de edad) prepara con suma dedicación la dosis de heroína que se inyectará su padre junkie (Jeff Bridges), un patético cantante de rock. En esta parte, prácticamente todo está filmado con encuadres inclinados, en donde nos movemos por ambientes enrarecidos, similares a los de  Fear and Loathing. Su madre (Jennifer Tilly), también adicta, le exige a Rose darle masajes en los pies y piernas.  La muerte de la mujer por una sobredosis, obliga al padre y a la niña a emprender un viaje al campo, buscando vivir en casa de su abuela.


Gilliam ofrece su particular interpretación de Alice in Wonderland, aunque el guión es tan débil y flojo, que el sorprendente y surrealista universo alterno que nos presenta no consiguió atraparme del todo. El problema, es que la historia nunca logra estar al mismo nivel de las intrigantes escenas surrealistas, como cuando Rose imagina que la casa de la abuela se ha sumergido en el océano (de las mejores en toda la película) y nada dentro de ella, junto al cadáver putrefacto de su padre.


Rose tiene que hacer uso de su inquieta imaginación para sobrevivir la soledad dentro de la derruida casa, instalada en medio de la nada. El imaginario de Rose, es el de una niña que ha tenido una infancia dura, junto a unos padres drogadictos. Juega con las cabezas de unas Barbies, imagina que platica con ellas; algunas serán sus amigas, otras sus enemigas.


El giro vendrá cuando Rose descubra que no está sola en esa pradera. Lo que cree al principio que es un espectro, será una especie de bruja, Dell (Janet McTeer), que tiene su propia historia detrás  (ha quedado ciega de un ojo por culpa del ataque de una abeja). ¿Qué sería de un cuento infantil sin una bruja? El personaje de Dell tiene todo para ser una estupenda bruja, original y detestable: especialista en disecar animales; es fea, sucia y ambigua en ocasiones. Pero sin una buena historia, es poco lo que podrá hacer este personaje.


Si hay un personaje gracioso y complejo será Dickens (Brendan Fletcher), el hermano con retraso mental de Dell, quien inmediatamente se hará amigo de Rose y se imagina viviendo en un submarino en medio de la pradera, que para él es el océano. Para Dickens, el tren que pasa por ahí es un gran tiburón al que debe destruir. Dickens es una suerte de terrorista quien no sabe del todo que lo es. Para él, la destrucción del tren significará el “fin de mundo”.


Al final nos daremos cuenta que los personajes tienen un pasado en común. Las pistas para deducirlo irán apareciendo poco a poco. Esa inquietante fascinación por la muerte que todos manifiestan, tiene su mayor muestra cuando descubrimos lo que Dell y Dickens esconden en el cuarto de su madre fallecida. Acaba siendo tan estremecedor este descubrimiento, como el que hacemos en la casa de Norman Bates en Psycho (1960). Esta escena me parece una de las mejores en Tideland, en la que Gilliam consigue ser terrorífico y cómico al mismo tiempo.


En esa extraña fascinación que los personajes manifiestan por los muertos (y no me refiero a una fascinación precisamente espiritual), se encuentra el alma de Tideland. Nada más por eso la considero una de las películas más dulcemente enfermizas que haya hecho Gilliam, algo que nada más  funciona dentro de su mente inquieta y surrealista. Lástima que esta vez la historia se haya quedado a medias.


++ Disponible en una edición especial de 2 discos, que contiene extras interesantes como "Gettin Gilliam" documental de Vicenzo Natali, introducción de Terry Gilliam a Tideland, entrevistas, escenas eliminadas comentadas por Gilliam, revelando los secretos de Tideland, festivales, featurette, galería de imágenes, "El paisaje de las mareas", detrás de las cámaras, trailer, ficha artística, ficha técnica, filmografías selectas, audiocomentario del director Terry Gilliam y del guionista Tony Grisoni.

7 comentarios:

Xavier Vidal dijo...

Me parece una cinta horrorosa... no me gusta Gilliam...pero aquí se superó a sí mismo (para peor). Me quedo con Brazil.

Saludos!

http://cachecine.blogspot.com

Àlex Frias dijo...

Bueno, por supuesto que no hay punto de comparación entre Tideland y Brazil. Para mí Brazil es su obra maestra, y debo decir que tengo varias más entre mis favoritas de Gilliam, como Adventures of Baron Munchausen, The Fisher King y Twelve Monkeys, así como sus animaciones para Monty Pithon Flying Circus. Todo realizador tiene sus severos tropiezos, y Tideland es de los escasos tropiezos de Gilliam.

Joel Meza dijo...

The Fisher King me estaba gustando mucho hasta que llegó el final feliz. ¡Prrrrrrt!

Àlex Frias dijo...

Hola Joel! Yo creo que ese era el final que debía de tener Fisher King. No me la imagino finalizando de otra forma. En general, es una "feel good movie" delirante y cómica. De lo mejor de Gilliam para mi gusto.

Joel Meza dijo...

Tendría que verla de nuevo, Alex. Es mi opinión de veinteañero en su momento (creo que por eso puse la trompetilla en el comentario anterior) y nunca le he vuelto a dar la oportunidad. Aunque te diré, uno de mis momentos de disfrute memorable en el cine es ese donde los enfermos empiezan a cantar "I love New York in June, how 'bout you?" hacia el final, así que probablemente termine por gustarme mucho si la vuelvo a ver.

Àlex Frias dijo...

Yo la he visto unas dos o tres veces Joel, y no ha dejado de gustarme. Si puedes, vuelve a verla cuando puedas.

Anónimo dijo...

excellent writing .

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