miércoles, 24 de septiembre de 2008

AZULOSCUROCASINEGRO * * * 1/2

El más reciente filme de Daniel Sánchez Arévalo, Azuloscurocasinegro (2006), es un relato de destinos entrecruzados, que no se caracteriza por deparar muchas sorpresas, pero sí por la autenticidad de sus personajes. El melodrama familiar se funde con un relato urbano de forma muy efectiva. La sutil narración de Arévalo nos lleva por la desencantada existencia de Jorge (Quim Gutiérrez), joven portero en un edificio, encargado de sacar la basura y que vive en un pequeño apartamento junto a su padre discapacitado, a quien cuida con grandes esfuerzos.

Sánchez Arévalo ofrece una historia romántica inusual, que se desarrollará la mayor parte del tiempo en el cuarto de visitas conyugales de una prisión, cuando Jorge decida ayudar a Paula (Marta Etura, casi irreconocible), la novia de su hermano, a escapar del torturante ambiente de la cárcel, pidiéndole algo que parecería imposible de poder cumplir. Mientras, su reencuentro con un viejo amor del pasado complica mucho más las cosas.

Lo que mueve a esta galería de personajes es la ironía, siempre que se vean a sí mismos encerrados en un mundo lleno de contradicciones, como ese amigo de Jorge que descubre que su padre hace visitas a un masajista. El trabajo del director de fotografía, Juan Carlos Gómez, es notable en esas atmósferas grises con las que encierra a los personajes.

En su estilo visual, en su elegante manejo de la cámara y en la fuerza que extrae de sus actores reside lo notable del filme de Arévalo. Su historia no se encuentra tanto al mismo nivel, sobre la redención de sus personajes y de escapar del asfixiante mundo en el que viven: Jorge tratando de salir de la portería y encontrar un trabajo mejor, su hermano buscando un cambio al salir de prisión, ese irónico pacto entre el amigo de Jorge y su padre, y así hacia el final en que el próximo nacimiento de un bebé representa de alguna forma el renacer de todos.

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