jueves, 26 de junio de 2008

OUR MOTHER'S HOUSE * * * 1/2

Siete hermanos miran a su madre muerta en cama. Gracias a la impresionante cordura de la joven Elsa (Margaret Brooks), la hermana mayor, los demás hermanos se libran de caer en un estado de locura inminente, y que además, entiendan lo ocurrido. Esta escena marca pauta, de una manera decisiva, en el drama infantil Our Mother’s House (Reino Unido-E.U., 1967), dirigida por el también productor Jack Clayton.

Realizada con sobriedad, en la película vemos cómo este grupo de niños acaban afrontando la muerte de su madre de una manera fría, apoyándose en la religión que ella misma les inculcó. La adolescente Elsa, será quien tome las riendas de este fatal acontecimiento, y quien tomará toda decisión importante. Cuando su hermano, Hubert (Louis Sheldon Williams), intente dar soluciones más prudentes y racionales, Elsa terminará teniendo la última palabra, cuando decida guardar el secreto del fallecimiento de la madre y hacer creer a la gente de fuera que sigue viva.

Basada en el libro de Julian Cloag, la historia tiene un aire siniestro, casi buñueliano. Los hermanos mayores aseguran comunicarse con su madre cada noche a las 9, para consultarle decisiones importantes y así manipular a los más jóvenes. Todo el reparto juvenil está magnífico, interpretando a unos hermanos de comportamiento inquietante. La conducta de Elsa y Diana, la otra hermana mayor, se intenta justificar de alguna forma en ese amor que profesaban a su madre, un afecto idealizado que roza lo insano.

Lo más logrado de la película, es la dirección de Clayton, totalmente centrada en las complejas relaciones que existen entre los hermanos Hook, y la figura paterna ausente (Dick Bogarde), que impone el desequilibrio entre los niños, despreciado por Elsa por haberlos abandonado hace mucho tiempo. A lo que conducirán estas gélidas relaciones, será a un trágico desenlace, en el que sobresale siempre ese enfermizo amor hacia la madre fallecida.

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