martes, 8 de abril de 2008

DVD: IDLEWILD * * * 1/2


El primer largometraje del videoclipero Bryan Barber, Idlewild (E.U., 2006), será tolerada por un sector de espectadores que gusten mucho del género musical, y en especial, de la música negra, como para perdonarle a esta extravagancia las licencias que se toma sin pudor de principio a fin.

Escrita por el mismo Barber, Idlewild es una mezcla de Chicago (Marshall, 2002), Moulin Rouge! (Luhrman, 2001), con una historia de film-noir inmersa en el mundo de los clubs musicales negros de los 1930. La película tiene un inicio portentoso, enérgico, sumamente original: una secuencia de créditos simpática, bien fotografiada, montada y retocada en los rostros de los actores, al compás de unos estridentes ritmos jazzísticos de fondo, que nos introduce en la historia de los dos protagonistas, Percival (André Benjamin), talentoso pianista que debe trabajar en la funeraria de su padre, y Rooster (Big Boi), un gángster traficante de alcohol y cantante en un club nocturno.

1935, algún lugar del sureño Estados Unidos. Amigos entrañables desde la infancia, Percival y Rooster, son artistas exclusivos del club administrado por un capo mafioso (Ving Rhames) y el vulgar gordazo Ace (Faizon Love). Las dificultades empiezan cuando llega una talentosa y atractiva cantante Angel (Paula Patton) a trabajar al club, y Rooster deba tomar la administración del club y tenga que lidiar con el conflictivo gángster Trumpy (Terrence Howard).

Barber presume maestría dirigiendo al grupo musical Outkast, con el que ha grabado varios videoclips. Por ello, la parte musical será irreprochable, respaldada por un gran trabajo de producción, empezando por los bien montados y coreografiados números musicales, su buena dirección y su banda sonora, en la que hay de todo: desde swing, big band y jazz, hasta soul, rythm & blues moderno y nada menos que... ¡¡rap!! Pero bueno, estamos en un musical que se mueve en todo momento por los mismos terrenos musicales de Moulin Rouge! y su ecléctica banda sonora. Luego, la magnífica fotografía de estilo expresionista, la ambientación y el diseño de producción (muy en deuda con Chicago) son notables.

Por desgracia, el gran y original musical que prometía ser Idlewild se va quedando en el camino, principalmente, por no sentirse más que como un largo vídeo musical para el lucimiento de sus dos protagonistas. El videoclipero Barber le gana al Barber cineasta, al no poder resistirse a los excesos visuales, por ejemplo, esa botella con el gallo parlanchín.

Afortunadamente tenemos una trama entretenida, con un reparto que se desempeña estupendamente. Quien esto escribe, amante irremediable del jazz y el blues, acabó disfrutando la cinta. Si usted (como yo) se resigna a verla entendiendo los antecedentes en el vídeoclip musical de Barber, no le dejará un mal sabor de boca.

2 comentarios:

d-47 dijo...

¿Donde la consigo? ¿Ya la rentan?

Me quede mucho tiempo esperando que la estrenaran en cine (jeje, igual se me fue) porque escuche el soundtrack y me gusto bastante. Aunque muchos coinciden en que es lo mejor del proyecto.

Igual la quiero ver y ahora mas por tus tres estrellas y media

Àlex Frias dijo...

Estimado Ad, te la recomiendo, es buena, vale la pena.

En México nunca se estrenó, salió directamente en DVD, aunque por lo que he visto, nada más a la venta. En España sí tuvo estreno en cines.

Es un buen musical, tiene algunos detalles anacrónicos, pero la música es espectacular y tiene también varios números musicales magníficos. Su defecto es que hay partes que se sienten como un largo vídeo musical, pero un amante del jazz como yo...se lo perdona.
Saludos!

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