lunes, 28 de abril de 2008

CINESPAÑA: LOS PEORES AÑOS DE NUESTRA VIDA * * * 1/2

Desde que escuchamos al “carilindo” Gabino Diego decir sus primeras líneas en Los Peores Años de Nuestras Vidas (España, 1994), sabemos que estamos entrando en territorios “woodyallenescos”. Gabino Diego, especialista en comedias, tiene todo lo que esperaríamos en una buena copia-imitación de Woody: poco agraciado, mala suerte con las mujeres, sueños frustrados, algo neurótico, humor intelectual, etc.

Dirigida por Emilio Martínez Lázaro, especialista en comedias románticas (El Otro lado de la Cama y secuela, etc.) y escrita nada menos que por David Trueba, guionista también afecto a historias románticas, la comedia no podría decepcionarnos en este rubro. Si bien es un ejercicio de estilo derivativo de lo mejor de Allen: sucesión de fragmentos delirantes fuera de la trama, para dar forma a las ilusiones de Alberto, personaje interpretado por Gabino Diego, el hecho es que la película logra tener personalidad propia, con un particular estilo fotográfico de José Luis López Linares y, al final, la historia no es tan predecible como uno creería al inicio.

Alberto es un joven veinteañero, quien vive lamentándose de su mala suerte con las chicas y cambiando de vocación (un día quiere ser escritor, al otro músico callejero). En resumen, se queja de lo deprimente que es su vida. Su hermano Roberto (Jorge Sanz), es todo lo contrario: tipo agraciado físicamente, hábil y experimentado con el sexo femenino y oficinista. Su padre (Agustín Gozález muy divertido) es un aficionado a criar gallinas y no duda en aconsejarle a Alberto que, antes que nada, lo importante es trabajar y ganar dinero. Para Roberto, el problema de Alberto es que es un enamoradizo.

El problema vendrá cuando llegue a la vida de ambos María (Ariadna Gil), una estudiante de arte de la cual Alberto quedará prendado. La situación no tardará en convertirse en un conflictivo y complicado triángulo amoroso, ya que, mientras Alberto vive enamorado de María, ésta se sentirá atraída por Roberto, ...y quizás este también tenga interés en ella.

El desempeño de Gabino Diego es notable. Sus diálogos son vivaces, su manera de decirlos atractiva y todo él es el arquetipo del tipo sentimental, torpe, de buen corazón, capaz de humillarse frente a una adolescente quien le hace una propuesta “indecorosa”. Como todo buen personaje de perdedor, Alberto va en camino hacia su redención, hacia la madurez y, en el trayecto, encontrará el significado del verdadero amor.

El viaje será a ratos doloroso, a ratos delirante y surrealista (esa escena del guitarrista), pero de eso se trata la historia de Alberto, de los golpes del amor y de la búsqueda del mismo para los que no son precisamente muy atractivos.

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