jueves, 7 de febrero de 2008

DVD: THE RECRUIT * * 1/2

James Clayton (Colin Farrell) es un talentoso decodificador que, junto a otros amigos, ha desarrollado una tecnología capaz de infiltrarse en las redes informáticas. Para vivir, trabaja como barman, hasta que un día aparece Walter Burke (Al Pacino), agente de la CIA retirado del oficio, dedicado ahora a entrenar futuros espías. Burke le dirá a Clayton, que su oportunidad de salvarse de una vida rutinaria, común y, en el peor de los casos, mediocre, es ingresar a este “heroico” cuerpo de inteligencia secreta. No será fácil convencerlo.

El padre de Clayton, fue un reconocido agente de la CIA, que murió durante una misión, en condiciones desconocidas. Obsesionado por saber las verdaderas circunstancias de la muerte de su padre, Clayton se dejará convencer por Burke, convencido que entrando a la CIA podrá saber la verdad sobre el trágico destino de su padre.

The Recruit (E.U., 2003), es un monótono y enredado filme de suspenso y espionaje, escrito por Roger Towne, Kurt Wimmer y Mitch Glazer. El realizador Roger Donaldson, nos describe en la introducción, con cierta exageración y espectacularidad, los estrictos entrenamientos de la CIA y el desgaste físico que implica sumergirse en ese universo.

Durante su duro, desgastante y estricto programa de entrenamiento, Clayton conoce a Líala (preciosa Bridget Moynahan), una compañera de clases, cuya predecible relación se verá obstaculizada por las presiones de sus mentores para sobresalir en este ambiente demasiado competitivo. Para poner a prueba el talento y las notables capacidades de resistencia de Clayton, Burke decide asignarle una misión secreta a manera de prueba: desenmascarar a unos espías infiltrados en la CIA, que están extrayendo información confidencial.

Desde el comienzo de The Recruit, queda claro que anhelar pertenecer a la CIA es algo serio y nada fácil de lograr. Una institución que recuerda a sus miembros caídos con una estrella dorada puesta en un gran muro. Los poco afortunados, se conforman con realizar un simple trabajo de oficina.

"Nada es lo que parece", repetirá Burke hasta el cansancio, y en parte, resume la premisa de la película, con la que Donaldson consigue, eficazmente, darle a su trabajo un buen suspenso y paranoia. La intención es mostrar cómo la CIA, más que discípulos, acoge carne de cañón, que dentro de la misma no todo es precisión, perfección y la buena organización que presume. Ya Tony Scott lo hizo mucho mejor en Spy Game (2001), de la que Donaldson parece haberse inspirado.

El joven manipulado y explotado como discípulo de un hombre maduro y experimentado, parece ser la tendencia no nada más en los últimos filmes con Al Pacino, sino aquellos que involucran a la CIA, como una institución de imagen ambigua (la trilogía de Jason Bourne, The Good Shepherd/De Niro/2006). Es el mismo discurso sobre esa juventud a la que todavía le cuesta mucho trabajo identificarse con esta institución y, sobre todo, encajar en ella.

Colin Farrell y Bridget Moynahan a duras penas logran sacar adelante sus personajes, que resultan rígidos y elementales. El filme se salva por unas buenas secuencias de acción, donde la experiencia de Donaldson en filmes de suspenso político, como Thirteen Days (2000), thrillers como The Getaway (1994) o de ciencia ficción, como Species (1995), se nota.

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