lunes, 14 de enero de 2008

CINESPAÑA: LUCÍA Y EL SEXO * * * *

Lucía y el Sexo (España-Francia, 2001), del audaz realizador Julio Medem (La Ardilla Roja/1993, Los Amantes del Círculo Polar/1998, La Pelota Vasca/2003, y la más reciente, Caótica Ana/2007), es un relato erótico que se mueve, a través de bellas imágenes, dentro de lo onírico y lo real, lo poético y lo mundano. Valiéndose de un buen ritmo narrativo, Medem tiene en Lucía y el Sexo un filme complejo en su estructura, relatado a través de los ojos de un atormentado escritor, Lorenzo (Tristán Ulloa), lleno de culpas y cargas emocionales, que le impiden realizar su labor literaria, y llevar su relación con Lucía (Paz Vega, impresionante), su musa y, al mismo tiempo, su más ferviente admiradora.

El primer episodio, titulado “Lucía”, vemos a la atractiva chica desesperada por la desaparición de Lorenzo, quien tan sólo dejó detrás una llamada telefónica y una carta de despedida. Lorenzo huyó a una isla (a la cual nunca quiso llevar a Lucía), debido a que fue el escenario de un acto por el cual sigue lamentándose hasta ahora. “Sexo”, título del siguiente episodio, se conforma de los recuerdos de Lucía y su relación con Lorenzo, en su afán por tratar de descifrar el pasado que tanto sufrimiento le causa a este.

En el filme el sexo, aunque explícito, tiene una fuerte carga psicológica que poco a poco invade la mente y vida de todos sus personajes, que más que personas, son entes que se dejan llevar por el primer impulso. En las escenas eróticas, de hecho, Médem convierte a la luz natural en el principal elemento formal, que enfatiza la desnudez y las obsesiones emotivas de Lucía y Lorenzo, la manera intensa en que viven su relación, basada más que nada en el sexo y en los juegos eróticos, que no tienen problema en llevarlos más allá de la alcoba.

Entre el leiv motiv musical con la canción de “Un rayo de Sol”, y la magnífica banda sonora de Alberto Iglesias, tenemos un ejercicio de estilo llevado con mucha habilidad por Medem, en su intento de cruzar las vidas de su galería de personajes, la mayoría femeninos, con el sexo presente en sus vidas en un sin fin de formas, algunas torturantes, otras placenteras, pero también peligrosas. En ese sentido, Lucía y el Sexo es un melodrama erótico femenino, con destacables actuaciones de todas sus actrices, que incluye también a Najwa Nimri en el papel de Elena, la protagonista principal del pasado de Lorenzo y madre de su hija, y Elena Anaya como la hija ninfómana de una actriz pornográfica. Por ello, los hombres jugarán tan sólo una parte secundaria en el filme, casi desapercibida, con participaciones de Javier Cámara, interpretando a Pepe, el mejor amigo de Lorenzo.

Por el lado formal, el filme destaca por su notable montaje y una fotografía que luce por su juego de vistas forzadas, paisajes y paleta de colores luminosos, en un complicado y fascinante estudio sobre las relaciones, el amor y, claro, el sexo, armado dentro de la mente delirante de Lorenzo.

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