jueves, 2 de octubre de 2014

THE WOODMANS * * * * *

CON AMOR POR EL ARTE EN LA SANGRE. Francesca Woodman
y George, su padre.
Un documental para amantes de la fotografía, y claro, del arte en general. En apenas una hora y veinte minutos, la película cuenta el drama de la familia Woodman, una familia de artistas que vieron eclipsada su vida artística y creativa por el suicido de su hija, Francesca Woodman, fotógrafa.  Según críticos y opinión de conocedores, Francesca estuvo adelantada a su tiempo, con imágenes surrealistas de un aura misteriosa, perturbadora e intrigante. Su estilo fue revolucionario, de esos rompe-esquemas, fuera de todo lo visto anteriormente, en donde se convirtió a sí misma en su propia modelo y tema, a un grado casi obsesivo. 

No nada más vemos fotografías, sino vídeos hechos por la misma Francesca, en donde representaba frente a la cámara pequeñas instalaciones, performances, etc., no tan logrados como sus fotos, pero no por ello dejan de ser interesantes. Sus sueños, inquietudes y traumas fueron su fuente de inspiración. La noticia de su suicidio, a principios de los 1980, no fue del todo sorpresiva para su mamá, Betty Woodman, pintora y ceramista, y su papá, George, pintor y fotógrafo, ya que en el documental dan testimonio (incluido su hijo, Charles, videoasta, junto a amigos y conocidos de la fotógrafa), sobre cómo de ser una niña creativa y con inquietudes artísticas, con la ambición de convertirse en una gran artista y adquirir becas académicas, Francesca tuvo un repentino deterioro mental. Muchos coinciden en que una relación sentimental fallida con un hombre fue el detonante de dicho deterioro, a partir del cual tuvo que ir a terapias psicológicas luego de un primer intento de suicidio.

A pesar de su convencional formato de cabezas parlantes, lo más interesante del documental (dirigido por Scott Willis) es descubrir la obra de una fotógrafa fascinante, prolífica, incansable y que -como ella misma revela en su diario- nada más quería "relevar a la gente como veo las cosas a través de mis ojos". Pero es también el descubrimiento de una familia, que en conjunto, es extravagante, curiosa, y  que al mismo tiempo irradian gran tranquilidad y paz. Parte de la segunda mitad del documental, es descubrir su forma de vida, su proceso creativo (la creación de Betty de una enorme escultura-mural para la Embajada de E.U. en Beijing), y el cómo han sobrellevado la pérdida de su hija, viviendo tranquilamente en la campiña italiana. The Woodmans, en general, desarrolla eficazmente el tema sobre la fina linea entre la creatividad y la fragilidad mental. 

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