martes, 27 de agosto de 2013

KICK ASS 2 * * 1/2

¡A PATEAR TRASEROS! Aaron Taylor-Johnson y Chloë Grace Moretz,
vuelven como Kick-Ass y Hit-Girl.

No es tan graciosa ni original como lo fue la primera entrega, Kick-Ass (2010). La secuela, Kick-Ass 2 (2013), sigue siendo una parodia de historias de antihéroes y vigilantes, que explota de maneras insospechadas un humor negro salvaje y violento. La primer película fue muy criticada por sus escenas de violencia, que involucraban una, en aquel entonces, preadolescente Chloë Grace Moretz, recibiendo golpes y patadas de villanos considerablemente mayores. Ahora una adolescente de 16 años, Moretz es la principal protagonista de la menos sorprendente segunda parte. En esta ocasión, no tenemos actores de "peso", como Nicholas Cage, el fallecido padre del personaje de Moretz, o Mark Strong, el villano al que en la primera parte combatieron nuestros héroes, Kick-Ass (Aaron Taylor-Johnson), y  Hit-Girl (Moretz). 

Jim Carrey, desafortunadamente, se nota totalmente desperdiciado, en su personaje de líder de un grupo de superhéroes improvisados; una especia de versión de The Avengers que parecen sacados de un circo. Carrey está irreconocible, con maquillaje, nariz postiza deformada y antifaz (parece una versión más vieja y deforme de su Riddler en Batman Forever), apareciendo en menos de la mitad de la película.  Dave y Mindy, las identidades secretas de los protagonistas, han decidido seguir cada uno por su lado, el primero necesitando un "Robin" para formar su propio dúo dinámico, mientras que la segunda, debido a la sobreprotectora presencia del amigo de su padre (Morris Chestnut), debe decidir entre seguir la ordinaria vida de una niña de su edad, o ser la letal, especialista en artes marciales y casi indestructible Hit-Girl, que todos conocemos.

Jeff Wadlow, el director, carece de la inteligencia que demostró Matthew Vaughn en la primera parte, para saber usar el explosivamente gracioso humor negro y de haberlo sabido integrar sutilmente en la historia, provocadora y sorpresivamente. Es decir, la secuela (y es una lástima) acaba bajando de categoría en ese sentido. Al final, luce como una comedia común y corriente, con una historia sin mucho sabor, aunque con algunos momentos graciosos, como la selección del grupo de villanos por la nueva némesis, Mother Fucker (Christopher Mintz-Plasse). Dicho grupo incluye una gigantesca mujer rusa, Mother Russia (Olga Kurkulina), con un muy masculino y esteroide rostro, que parece la  hermana gemela de Ivan Drago. Pero también hay momentos que debieron haber quedado en el bote de basura del editor, como la escatológica escena en la cafetería de la escuela, vomitiva y diarreica en más de un sentido, que amenazan con arruinar por completo el filme. 

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