martes, 13 de septiembre de 2011

RISE OF THE PLANET OF THE APES * * * 1/2


¿QUIÉN SE TOMÓ MI CERVEZA? César,
un chimpancé en evolución y IQ elevado.
Siguiendo la moda de las precuelas, llega un intento más por rescatar la serie de filmes de culto “The Planet of the Apes” (1968-1972), de la cual también hubo serie televisiva en los 1970. Luego del fracaso de crítica que tuvo la versión de Tim Burton (a mi me gustó, a pesar del extraño final que tiene), llega un tal Rupert Wyatt (¿A alguien le suena?) con una idea en la que parece querer empezar desde cero. En esta película, todo empieza con unos experimentos científicos para encontrar una cura para el mal de Alzheimer, y luego, una enfermedad que se esparcirá por todo el mundo.

Los experimentos, por supuesto, son llevados a cabo en simios, creados digitalmente y que cobran vida gracias al motion-capture. Andy Serkis, convertido en un experto en esta técnica luego de dar vida a Gollum en Lord of the Rings y a King Kong en la nueva película, es quien da vida a nuestro simio protagonista, César, un chimpancé. De hecho, César (y muchos de sus compañeros simios) no luce tanto como un simio real, sino algo más cercano a los primates de la prehistoria. El caso es que, luego de quedarse huérfano siendo bebé, César es adoptado por Will (James Franco), un investigador del proyecto, cuyo padre (sorpresiva reaparición de John Lithgow en cine) sufre de Alzheimer.

No es difícil adivinar que entre Will y César se irá formando un entrañable cariño y lazo paterno-filial. César tiene la inteligencia suficiente para comunicarse con lenguaje de señas, transmitir emociones, sentimientos, y en un momento dado, empezar a caminar erguido. Algo que hubiera dejado a Darwin completamente fascinado. No hay nada extraordinario en esta parte. Lo interesante comienza cuando César quiere dejar de sentirse como una mascota y arrojar la correa a un lado. Cuando el chimpancé acabé encerrado en un centro de control animal, el filme cobra un giro descomunal, convirtiéndose en un drama carcelario protagonizado por simios.

Lo mejor de la película, es la climática escena de los simios tomando el puente Golden Gate en San Francisco (y la ciudad entera), destinada con seguridad a convertirse en icónica en la Historia del Cine. Y si algo me sorprendió en esta escena, no fue tanto ver orangutanes colgando del puente, o a un gorila tratando de saltar hacia un helicóptero en pleno vuelo, sino la total ausencia de reporteros o de cámaras de televisión. En serio, los medios y la prensa están muy ausentes en este filme. Mientras, lo más cómico (o tragicómico) es ver la mala suerte que tiene siempre el pobre vecino de Will y César.

En su etapa post-Harry Potter, Tom “Draco Malfoy” Fenton, es el malo de la historia, encarnando el prototípico papel de “carcelero” torturador. Brian Cox es su padre y director del centro de control animal. Freida Pinto es el interés romántico de Will, y en cierto modo, la “rival” del celoso César. La mayor virtud de la película, es su magnífica narración, sin fallas, lagunas o puntos flojos. Es cierto, es una historia pequeña, sencilla de seguir, pero ante todo bien editada. Y no sólo César se roba la película como el mono más inteligente. Hay un orangután que también maneja el lenguaje de señas y tiene mucho que compartir.

¿Qué depara el futuro? ¿Esto es el inicio de una nueva serie de películas? ¿Todo se quedará en esta precuela? Con toda la tecnología digital a la mano, se abren muchas posibilidades para una nueva saga. Aunque, sinceramente, no estoy seguro de querer ver siempre simios digitales en futuras películas, y que se pierda el encanto y personalidad propia que daba a las viejas películas ver actores maquillados. El tiempo dirá. 

2 comentarios:

Joel Meza dijo...

(Bueno, sí hay un hueco narrativo, Alex: ¿cómo le hizo Jacobs para escaparse de los changos en el edificio del laboratorio?)

A mí me gustó tanto como a tí, por las mismas razones que expones, si bien la película me dio tiempo de pensar en el poco desarrollo de los personajes humanos, pero la historia de César está tan bien llevada que no importa realmente el asunto (¿qué hace Frieda Pinto en esta película aparte de adornar la pantalla?). Por cierto, también disfruté mucho volver a ver a John Lithgow en cine.

Àlex Frias dijo...

¿Te refieres al jefe de Will? Bueno, no recuerdo la película minuto a minuto, pero sí que jacobs tenía dificultades en el edificio con los simios. Jacobs es un personaje secundario, por lo que esos detalles no son de gran relevancia para el desarrollo de la historia. En ese caso, nos queda a la imaginación que habrá tomado una salida de emergencia o algo así, para tomar el helicóptero.

¿¿Poco desarrollo de los personajes humanos?? No estoy de acuerdo. Si alguien tiene desarrollo en la historia es Will. En primer lugar, por ver cómo toma cariño y forma un lazo paternal con César. El padre de Will, igualmente, tiene un desarrollo evidente. No diré más para no revelar detalles de la trama. El personaje de Freida Pinto es igualmente secundario, y estos tienen poco desarrollo. Coincido: está de adorno y poco más, jajaja.

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