jueves, 18 de noviembre de 2010

TRON * * * *

"Tron" pasó a la historia como película pionera en el uso de efectos digitales.

Tron (1982) es una película revolucionaria en muchos sentidos.  Cuando la vi de niño, en un muy arcaico cassette Beta, no pude alcanzar a comprender el nivel de sofisticación visual que estaba presenciando. Daba por sentado el ver gráficos computarizados interactuando con actores reales. Sin  duda, me tomó por sorpresa verlos sobre motocicletas de apariencia futurista, yendo de un lado a otro de la pantalla, o arrojándose frisbees en duelos. Más tarde, recuerdo que empezaron los juegos de vídeo de Tron.

Esta película, producida por la Disney y dirigida por Steven Lisberger, un experimentado animador que venía de producir trabajos para televisión, es una fantasía de espíritu nerd que traspasa sus propias fronteras. Logró atrapar, no nada más a los aficionados a la computación y los ordenadores, sino a toda clase de públicos. No fue fácil para Lisberger vender su historia a los ejecutivos de la Disney. Hasta que les mostró sus primeros diseños y bosquejos de personajes, fue cuando logró captar su interés, con dibujos que mostraban elementos de una historia de ciencia ficción y tecnología. Su historia es una lograda mezcla de fantasia y ciencia ficción, que tiene que ver principalmente con video-juegos y la posibilidad de la realidad virtual, de interactuar directamente con juegos tan atractivos como peligrosos.

Tron fue la primera película en la historia del cine en utilizar efectos especiales totalmente creados digitalmente. Sirvió de plataforma para que expertos en la animación, como John Lasseter, empezaran a experimentar con gráficos en 3D y en movimiento. Además, la tarea de hacer que actores interactuaran con escenarios creados digitalmente y, en algunas ocasiones, dibujados y pintados con aerógrafo no fue fácil.

La historia cuenta cómo Kevin Flynn (Jeff Bridges), un hacker, experto programador y jugador de video juegos, regresa a la empresa de la cual fue despedido, para infiltrarse en el programa de seguridad diseñado por él mismo. Este programa ha tomado el control y utiliza al ahora director, Ed Dillinger (David Warner) como instrumento para actuar en el mundo real. Un técnico en la compañía, el doctor Walter Gibbs (Barnard Hughes) ha desarrollado un láser capaz de desintegrar cualquier objeto y digitalizarlo, transportándolo  al mundo cibernético. Accidentalmente, Kevin será transportado por este láser a la computadora central de la compañía, Su otro yo digital, Clu, se verá pronto interactuando con el software, juegos y demás programas que él mismo creo, estos con imagen humana. Él será conocido como un “usuario” y los demás seres como “programas”.

La película está llena de una jerga computacional casi indescifrable.  Al escribir el guión, Lisberger debió asumir que el resto del público estaría familiarizado con esta terminología. Estamos hablando de una época en la que el mundo no se encontraba tan digitalizado como ahora en el siglo XXI, y tener una PC era casi un lujo para muchos. Los habitantes de este mundo cibernético visten trajes luminosos de neón,   y en contraste con su mundo, que parece una discoteca de luces neón y ultravioletas, ellos son acromáticos. Para lograr esto, se tuvo que recurrir a un laborioso y complicado proceso fotográfico, en el que se juntaron varias capas de película, una de ellas nada más para las luces del traje, en donde la película se coloreo a mano; otra estaba filmada en blanco y negro para manos y rostro, y así sucesivamente. 

En un nivel, este mundo es la visión de un gobierno absolutista y dictatorial, donde el Control Maestro y su servidor, Sark (David Warner), estos de color rojo (¿Alguna referencia simbólica a los regímenes comunistas?), mantienen sojuzgados a los “programas”, de color azul, obligándolos a jugar a muerte, como si de gladiadores se tratarán, sea en competencias peligrosas de motocicletas sobre una red cuadricular, o atacándose con discos para tratar de arrojarse al vacío. Flynn será obligado a jugar lo que él mismo creó, junto a Tron (Bruce Boxleitner), uno de los "programas", quien en su versión humana es Alan Bradley, empleado en la misma compañía. Es decir, cada "programa" tiene su contraparte humana en el mundo real, el cual es visto por ellos como un "mundo divino", y los “usuarios”, sus creadores, como dioses. Podría verse a Flynn como un "semi dios", que en un momento dado podría sacrificarse para salvar este universo digital. 

Tron marcó el inicio de una nueva era en cuanto a efectos especiales. Sus gráficos fueron creados por tres empresas distintas, que se aventuraron a aplicar en cine las tecnologías digitales que se venían usando en televisión y publicidad. A casi 30 años de su estreno, y ahora remasterizada en DVD, la película luce tan actual, moderna y espectacular como en aquella época. De alguna forma, anticipó el Internet y la cada vez mayor interactividad entre el usuario y las computadoras. "Tron Legacy", la secuela, está a punto de estrenarse, el próximo 17 de diciembre, producida (como la primera) con la mayor tecnología digital y podrá apreciarse en 3D. ¿Cómo será vista dentro de 30 años?

++Disponible en una edición de coleccionista, con muchos extras. Incluye el "Cómo se hizo", desarrollo de imágenes digitales, escenas eliminadas, diseño, storyboards, documentales de la época, etc.

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